Me sirve o no me sirve, una nueva sección que inaugura Cubaidioma

Con el objetivo de contribuir a que la buena literatura latinoamericana y caribeña no sea olvidada, publicaremos en nuestro blog, y dentro de esta sección, a partir de ahora algunas obras de nuestro continente.

Nuestros pueblos tienen en la suya un caudal inmenso para continuar defendiendo su identidad, dignidad, culturas y tradiciones, para oxigenarse y combatir de raíz los problemas sociales viejos y nuevos no resueltos, para enfrentarse a esas políticas que les imponen los más ricos a costa de su subdesarrollo y el robo de sus propios talentos.

Me sirve y no me sirve es el título de un poema que pertenece a uno de los escritores más famosos de América Latina, Mario Benedetti, integrante de la llamada generación del 45. Nació en Uruguay el 14 de septiembre de 1920. Trabajó como vendedor, taquígrafo, contable, funcionario público y periodista. Incursionó en todos los géneros literarios de manera excepcional y mucha de su poesía ha sido musicalizada. Por razones políticas, abandonó  su país en 1973, para exiliarse por 12 años en Argentina, Perú, Cuba y España, a los que él mismo llamó desexilio: una experiencia con huellas tan profundas en lo vital como en lo literario. Falleció el 17 de mayo de 2009, en Montevideo, a los 88 años de edad. Ha sido merecedor de reconocimientos y premios, entre estos el Premio Iberoamericano José Martí, en 2001, y en 1989 recibió la Medalla Haydée Santamaría, de la Casa de las Américas de La Habana y fue condecorado por el Consejo de Estado de Cuba.

En Mario Benedetti el amor y el compromiso político se unieron para forjar una sólida obra que abarcó la crítica literaria, la poesía, el ensayo y la narrativa, con más de 80 libros que fueron traducidos a una veintena de idiomas.

En el poema se contrasta lo que sirve y lo que no sirve para exponer un camino de lucha contra la opresión y resaltar actitudes auténticas de quienes lo hacen con modestia, honor y firmeza, que no buscan recompensa material. La historia latinoamericana está marcada de hombres así.

Me sirve y no me sirve…

Me sirve y no me sirve
La esperanza tan dulce,
tan pulida, tan triste,
la promesa tan leve,
no me sirve.
No me sirve tan mansa la esperanza

La rabia tan sumisa,
tan débil, tan humilde,
el furor tan prudente
no me sirve.
No me sirve
Tan sabia tanta rabia.

El grito tan exacto
si el tiempo lo permite,
alarido tan pulcro
no me sirve.
No me sirve tan bueno
Tanto trueno

El coraje tan dócil
la bravura tan chirle,
la intrepidez tan lenta
no me sirve.
No me sirve
tan fría la osadía.

Sí me sirve la vida
que es vida hasta morirse,
y el corazón alerta sí me sirve.
Me sirve cuando avanza
la confianza.

Me sirve tu mirada
que es generosa y firme,
y tu silencio franco sí me sirve.
Me sirve la medida de tu vida.

Me sirve tu futuro
que es un presente libre,
y tu lucha de siempre
sí me sirve.
Me sirve tu batalla
sin medalla.

Me sirve la modestia
de tu orgullo posible,
y tu mano segura
sí me sirve.
Me sirve tu sendero,
compañero.

¿Error frecuente? Lee y verás

La locución a fin de que se construye con la preposición de antes de que.

No obstante, es frecuente encontrar en los medios de comunicación frases como «Hizo la petición a fin que el Estado colombiano lo protegiera», «Expresó sus votos a fin que pudiera fijarse una fecha para su realización» o «Se encargó de guardar las grabaciones a fin que la diligencia pudiera escucharlas».

A fin de es una locución que significa ‘para o con objeto de’ y puede ir seguida de un infinitivo («Firma un contrato a fin de poner al día los recibos del IBI») o de una oración precedida de la conjunción que: «Se realizaban las operaciones a fin de que la Policía Nacional pudiera seguirlos».

Por este motivo, si se suprime la preposición de y se opta por a fin que, se estaría incurriendo en el queísmo, fenómeno lingüístico no aconsejable. Lo apropiado en los ejemplos anteriores, en consecuencia, habría sido escribir a fin de que.

Las secuencias a fin y a fines de, sin la conjunción que, son correctas para indicar ‘en los últimos días del período de tiempo que se indica’, como en «El uruguayo comunicó que se irá del club cuando termine su contrato a fin de año».

Expresiones populares vs. expresiones vulgares

Si ser vulgar es ser ordinario, corriente, común, chabacano, rústico, tosco,  grosero, bajo;  y ser popular: folclórico, sencillo, común, habitual, respetado, querido, admirado, entonces por qué identificar algunas expresiones vulgares como si fueran populares.

Son frases nacidas del pueblo las imágenes dar a luz y dar del cuerpo para referirse a parir y defecar, respectivamente, utilizadas por nuestras abuelitas porque estas palabras eran tabús en épocas anteriores.

Bautizar el pomo de refresco como pepino; el transporte público como camello o acordeón, forma parte de la gracia y el ingenio de la gente.

Cuánta inteligencia y experiencia hay en los refranes populares, que no son más que sentencias o dichos que enseñan o aconsejan algo. Son expresión de nuestra ancestral sabiduría popular, basada en la experiencia y la observación. Por eso aluden constantemente a la vida, al trabajo y a las costumbres. Generalmente reflejan hechos y situaciones totalmente aplicables a la actualidad, aunque, a veces, se refieren a antiguas creencias y formas de pensar hoy obsoletas. Usamos en nuestro andar diario refranes como: A buen entendedor, pocas palabras; A caballo regalado, no se le mira el colmillo; Al pan, pan, y al vino, vino; Aprendiz de mucho, maestro de nada; Cría cuervos y te sacarán los ojos; A río revuelto, ganancia de pescador.

El lenguaje vulgar puede estar relacionado con personas sin cultura o sin instrucción; pero el obsceno jamás debe tildarse de popular. Así como hay personas sin instrucción que no son groseras, hay estudiadas que sí lo son. Todo depende de su educación formal.

Al pueblo pertenecemos todos y el lenguaje popular nace de la sabiduría, de las ocurrencias, de la imaginación y de la misma vida.

EL HUMANISMO DE CHÁVEZ Y LA LEY
DEL PLAN DE LA PATRIA

Autor: David Velasco Millares,
licenciado en Historia y profesor del IPU José Miguel Pérez

En este tercer milenio, los centros de poder imperialista tratan de imponer la globalización neoliberal al resto de la humanidad, por lo que es necesario una alternativa revolucionaría que la enfrente. Una vía para lograrlo es el conocimiento de la vida y obra de Hugo Chávez Frías.
Sobre el humanismo que encierra el pensamiento de Chávez y su labor como estadista revolucionario, proyectada hacia el futuro en la ¨Ley del Plan de la Patria¨, y sobre su contribución a la formación humanista, trata este trabajo, destinado a todos aquellos que tienen ante sí la responsabilidad de educar a las nuevas generaciones

Summary:
In this third millenium the centers of imperialistic power try to impose the neoliberal globalization to the rest of the humanity, for what it is necessary an alternative would revolutionize that it faces her. A route to achieve it is the accomplishment of activities that allow the knowledge of the life and Hugo Chávez Frías’s work; for the educational influence that has his legacy in the new generations.
In this work one tries to explain the humanism that encloses the thought chavista and the labor of the great revolutionary statesman who is Chávez projected towards the future in her(it) ¨ Law of the Plan of the Patria¨¹, for his contribution to the humanist formation and the battle of ideas in opposition to the exploiters.

el marco de la Revolución Bolivariana de Venezuela, el Comandante Hugo Chávez Frías expresó que para llegar al socialismo bolivariano del siglo XXI en las nuevas condiciones históricas es necesaria una etapa de transición que denominó democracia revolucionaria; es en esta donde se inserta el Plan de la Patria, que busca la consolidación de un modelo de Estado socialista que refuerce el poder estatal democráticamente controlado por la sociedad, para avanzar hacia el desarrollo sostenible y la integración de los pueblos.
El legado del pensamiento chavista a la formación humanista y su aplicabilidad a la esfera educativa está dado por lo amplio y certero de sus análisis en el que abarca diversas disciplinas, relacionando lo venezolano, latinoamericano y universal con una naturalidad muy personal difícil de igualar, convirtiéndose en un paradigma digno de imitar.

Una breve reseña biográfica
Nace en el municipio de Sabaneta, perteneciente al estado de Barinas, un 28 de julio de 1954. Sus padres eran maestros y tuvieron seis hijos varones; es por eso que su abuela paterna Rosa Inés decide ayudar a la crianza de Hugo y su hermano mayor Adán desde muy pequeños, convirtiéndose en la fuente educativa mayor donde bebieron; consolidando su formación integral como seres humanos.
La familia Chávez Frías desciende de personas muy humildes con sangre indígena, africana y española.
Ingresó en 1960 a la escuela primaria Julián Pino, ubicada en Sabaneta, y se graduó en 1966. Es curioso que no tuviera que presentarse a exámenes de primer al cuarto grados, motivado por su excelente desempeño cognitivo, le gustaba la pelota y era muy aplicado.
Fue matriculado en 1966 en el Liceo Daniel Florencio O’Leary, de la ciudad de Barinas, donde cursó el bachillerato y se gradúa de bachiller en 1971.
Pasadas tres semanas de terminar sus estudios de bachiller, partió a Caracas para ingresar el 8 de agosto de 1971 en la Academia Militar de Venezuela donde realizaría estudios superiores.
Recibió el título de Licenciado en Ciencias y Artes Militares en el área de Ingeniería, en la Mención Terrestre, con el grado de subteniente, el 7 de julio de 1975. De su promoción, de 75 cadetes se graduaron 67. Fue el séptimo lugar entre los mejores .Esta graduación de jóvenes militares llevó el nombre de Simón Bolívar y estuvo regida por las líneas educativas del poeta venezolano Andrés Bello, quien fue maestro de Bolívar, filósofo y codificador; considerado un paradigma, pues no solo instruía sino que también educaba, y en estos códigos fueron formados los jóvenes que se graduaron junto a Hugo Chávez.
Al terminar esta etapa, Chávez había adquirido una formación con un alto sentido humanista e integral de la vida.
Luego de graduarse en la Academia Militar inició un largo período de 17 años de servicios en el ejército venezolano, defendiendo las causas justas y predicando la enseñanza bolivariana.
El 4 de febrero de 1992 encabeza un alzamiento dirigido a derrocar el régimen neoliberal implantado por el presidente Carlos Andrés Pérez, bajo la tutela del Fondo Monetario Internacional. Esta acción fracasó por la falta de coordinación; es en este momento cuando surge la frase “Por Ahora”, donde explica ante la televisión los motivos del alzamiento y las causas del fracaso. En esta acción Chávez define los principios bolivarianos que lo impulsaron al combate frontal contra el régimen de oprobio imperante en Venezuela, demostrando que el autor intelectual de este hecho histórico trascendental era el Libertador Simón Bolívar.
Luego de ser aprehendido, es trasladado a la cárcel de Yare, donde se consagró al estudio y el análisis de la realidad nacional e internacional.
Sale en libertad en 1994 como consecuencia de las demandas del pueblo y crea el Movimiento V República para llevar a cabo un programa popular, saliendo a recorrer todo el país para sembrar la semilla de la Revolución en la conciencia del pueblo oprimido.
Con vistas a las elecciones funda el Polo Patriótico, conformado por varias organizaciones progresistas y vence a los partidos tradicionales AD y Copei el 6 de diciembre de1998 con el 56,2 por ciento de los sufragios válidos, asumiendo por primera vez la Presidencia de la República, este resultado es el mayor obtenido por un candidato presidencial durante las cuatro décadas anteriores.
Es a partir de febrero de 1999 que emprende una serie de transformaciones en lo económico, político y social que favorecen a las grandes mayorías.
En el año 2000 se inició la llamada V República que aspira a transformar un modelo, revolucionario y pacífico. Es en esta coyuntura que se produce el golpe de Estado del 11 de abril del 2002, orquestado por la burguesía nacional con el apoyo del imperialismo, el cual fue derrocado magistralmente por Chávez junto a su pueblo.
El vínculo entre Chávez y Cuba comenzó antes de que este fuera electo. La primera visita a Cuba se produjo en diciembre de1994, comenzando una amistad eterna con el Comandante en Jefe Fidel Castro, que sentó las bases para una integración real de América Latina.
A partir de 2007, el Partido Socialista Unido de Venezuela PSUV, creado por Chávez, ha sido la expresión electoral más fuerte y el espacio social que concentra la mayor cantidad de militancia de izquierda. Su quehacer se concentra en el cumplimiento de las misiones: Barrio Adentro, Yo sí puedo, entre otras; la creación de nuevas instituciones nacionales e internacionales como ALBA, Celac Telesur y una infinidad de mecanismos de integración entre los pueblos del mundo.
Fallece el 5 de marzo de 2013 debido al cáncer; pero su legado será imperecedero porque nunca antes América Latina estuvo tan unida.

Una historia nueva para los humildes
La raíz profundamente humanista del accionar chavista, que permite dilucidar el camino que condujo al Comandante Presidente junto a su pueblo a apropiarse de una historia nueva y un proyecto de país, para borrar para siempre el atraso y la insensibilidad, se manifiesta en estas ideas:
– Parte de su obra es elaborada en colectivo durante el año 1999 que tuvo como objetivo refundar a la República y establecer por vía democrática y popular la actual constitución, o sea, el gran proyecto nacional.
– Los planes sexenales fueron una guía normativa para el desarrollo de las políticas públicas desde el inicio del nuevo siglo y con ello de la transición y consolidación del socialismo bolivariano.
– A partir de la reelección de Chávez en 2006, para el período 2007-2013 se trazaron pautas hacia una transición que condujo al Primer Plan de la Nación que tributa al equilibrio en lo político, económico, social, territorial e internacional.
– Con la cuarta victoria electoral del Comandante Chávez y la decimoséptima de la Revolución Bolivariana en 2012, se presenta ante el país el Plan de la Patria, documento convertido en ley, en el que se traza una visión de país que va más allá de un horizonte constitucional de seis años. Es su último plan, donde se fijan los objetivos históricos de la Revolución en el futuro.
– El estudio y la divulgación del pensamiento bolivariano, socialista y latinoamericanista es vital para construir una América unida, la que Bolívar soñó. Esta labor constituyó un hilo conductor en el proceso del trabajo sociopolítico desarrollado en todo el país.
Es bueno acotar que anteriormente en el Plan de la Nación (Proyecto Nacional Simón Bolívar 2007-2013), ya existe una clara conducción de políticas públicas hacia la construcción del socialismo del siglo XXI porque:
– Se ratifica el compromiso del Gobierno revolucionario con los más humildes.
– Se busca recuperar la lógica del capital.
– Se consagran las misiones y los programas sociales como aspectos esenciales del nuevo hombre y mujer venezolanos.
– Se consolidan las relaciones internacionales con países afines a los objetivos estratégicos de la nación y se profundizan las alianzas con los países latinoamericanos y caribeños.
En estos puntos se destacan la preocupación y ocupación de Chávez en darle solución a los problemas nacionales e internacionales.

El pensamiento chavista se caracteriza por un profundo espíritu humanista reflejado en acciones concretas
Es importante el pensamiento chavista porque se caracteriza por un profundo espíritu humanista reflejado en acciones concretas, que favorecen a los más humildes.
Un ejemplo de su accionar es la “Ley del Plan de la Patria´´ (legado y testamento político); ideado por Chávez y sus seguidores, el cual está centrado en el ser humano y la total confianza en el desarrollo de sus potencialidades para transformarse a sí mismo y al medio en que se desenvuelve (en el caso venezolano el medio adverso que dejaron para el pueblo los gobiernos anteriores al 2 de febrero de 1999). Por todo esto, el Plan de la Patria tributa a la formación humanista mediante la participación activa de la persona en un ambiente de libertad y democracia nunca antes visto, donde impera la justicia y la solidaridad; forjada en una relación de empatía entre el líder y su pueblo; lo cual le permite al pueblo descubrir y resolver sus verdaderos problemas.
Esta experiencia venezolana es muy útil para todos los pueblos progresistas, ya que puede ayudar al cambio revolucionario a que se aspira, que es construir un socialismo con rostro humano llamado socialismo del siglo XXI.
El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, refiriéndose al quehacer del Comandante eterno Hugo Chávez Frías en el proyecto denominado “Ley del Plan de la Patria´´1 expresa:
“Este Plan de la Patria es el encuentro de todos los caminos de la lucha que nuestro pueblo ha dado durante siglos, que fue posible sistematizar gracias a la madurez de un líder extraordinario, excepcional, que tuvo nuestra patria, y que aún la tiene, porque sin lugar a dudas, los principios, los valores que nos dejó el Comandante Chávez siguen liderando el corazón de la mayoría de nuestro pueblo y rigen el destino de nuestra Patria(…) Este plan representa un modelo socialista democrático, popular, bolivariano, nacionalista, revolucionario(…) ´´.2
Está claro en estas palabras de Maduro el carácter innovador del pensamiento chavista porque se adecua a la realidad venezolana y el contexto económico, político y social del momento histórico que le tocó vivir transformándolo y ensamblándolo con la identidad nacional y una cultura general integral que sustente la igualdad participativa, teniendo en cuenta los niveles de partida de cada actor social; lo cual se revierte en justicia social e independencia, sin aislamiento del mundo, pero dando prioridad al desarrollo de los derechos humanos.
En este siglo de cambio de época, donde no siempre se coloca al hombre en el centro de la vida y evolución del planeta, sino a lo material que se puede consumir de forma desmedida, el humanismo preconizado por Hugo Chávez Frías es un aporte educativo que se interrelaciona dialécticamente con el ideario de Simón Rodríguez, El Maestro; Simón Bolívar, el líder visionario; y Ezequiel Zamora, el General del pueblo soberano.
Con el triunfo electoral de Hugo Chávez Frías el 6 de diciembre de 1998, y su asunción al poder el 2 de febrero de 1999, triunfa una revolución pacífica en Venezuela que trajo transformaciones profundas en la tierra de Bolívar, llegando la hora de materializar los sueños de las grandes mayorías oprimidas.
Fidel Castro planteaba en una de sus atinadas intervenciones “¡Gloria al bravo pueblo venezolano y su valiente líder, que acaba de establecer el control de cambio!, con lo cual ponen fin en su país a la tragedia…´´.3 Es decir que este cambio está centrado en el interés de la gloriosa Revolución Bolivariana de fortalecer y legitimar el socialismo del siglo XXI, que coloca en primer plano a las grandes mayorías del pueblo y con un fin bien determinado, que es el logro de una cultura de paz, equidad y la superación de las exclusiones socioculturales, económicas y políticas; para de esta forma lograr un socialismo humanizante que cambie de una vez por todas el mundo en que vivimos.

El Plan de la Patria, democracia participativa protagonizada por el pueblo venezolano
Un análisis simple porcentual del Plan de la Patria permite ponderar su importancia y desarrollo dialéctico, a partir del debate constituyente del mismo, como proceso inédito de consolidación y despliegue de la democracia participativa protagonizada por el pueblo venezolano, lo cual sella su carácter netamente humanista, que lo convierte en un paradigma nuevo para los procesos revolucionarios de este siglo.
Ejemplifiquemos con algunos elementos que reafirman el planteamiento anterior:
Durante la presentación al país en junio de 2012 de la “Ley del Plan de la Patria´´, Chávez expresó que su propuesta estaba sujeta a “un gran debate desde las bases del pueblo”… “le va a dar profundidad, legitimidad y fortaleza indestructible al II Plan Socialista de la Nación”4, antes de su presentación a la Asamblea Nacional”.
Después de la victoria electoral del 7 de octubre de 2012, Chávez indica iniciar una consulta pública, convocando a un Proceso Constituyente para la elaboración del Plan de la Patria, el cual se desarrolló hasta noviembre del mismo año.
Para constituir el Plan se efectuaron 11 412 asambleas en las que participaron 448 393 personas. Dicha participación registró 10 800 propuestas, elaboradas por un total de 76 124 personas.
La información fue cargada al sistema web5, por los propios proponentes, salvo en los casos en que hizo falta transcriptores; por tratarse de propuestas consignadas en físico por la imposibilidad de los proponentes de acceder al sistema informático. .
Esta información permitió configurar una base de datos sobre las propuestas hechas por el pueblo, que luego fueron revisadas, sistematizadas y clasificadas en cuatro categorías: propuestas generales, concretas de modificación a la redacción del plan, y otras informaciones como denuncias y solicitaciones de ayuda.
Después se identificaron 6 241 propuestas adecuadas al objetivo de la consulta, las cuales fueron agrupadas con base a sus características comunes de lo cual resultaron 428 líneas diferenciadas, identificándose 178 propuestas nuevas que se incorporaron al plan por su originalidad.
Todo lo anteriormente dicho ratifica lo singular y democrático del proceso bolivariano, donde el programa a realizar se dividió en objetivos históricos.
La clasificación estadística, según objetivos históricos permitió concretar que:
El objetivo histórico No. 1: “La defensa, expansión y consolidación de la independencia nacional´´ ocupó el segundo lugar con el 21,7 % de las propuestas.
El objetivo histórico No. 2: “La construcción del socialismo bolivariano´´ ocupó el primer lugar agrupando el 41,5 % de las propuestas, lo cual demostró el compromiso del pueblo con la transformación del modelo socioeconómico y la necesidad de un programa de transición al socialismo del siglo XXI.
El objetivo No. 3:“Convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, la economía y lo político´´, ocupa el tercer lugar, con el 19,5 % de las propuestas (privilegiando el factor humano).
El objetivo No. 4: “Contribuir al desarrollo de una geopolítica internacional en la cual tome cuerpo el mundo multicéntrico y pluripolar, obtuvo el 3,5 % de las propuestas´´. (Es de destacar que los proponentes consideran a la unión latinoamericana como base fundamental para el desarrollo de un Mundo Multicéntrico y Pluripolar).
El objetivo histórico No. 5: “La preservación de la vida en el planeta´´ ocupó el cuarto lugar, con el 13,8 % de las propuestas (lo cual demuestra la elevada conciencia de la crisis global ambiental, social y política que vive la humanidad).
Efectuando un análisis simple porcentual se puede conocer que la construcción del socialismo bolivariano es la meta más codiciada por la mayoría del pueblo, su repercusión en el cambio hacia una sociedad con un sistema donde realmente el ser social sea lo primario e impere lo mejor de la creación humana para lograr que un mundo mejor sea posible.
En el prólogo del documento “Ley del Plan de la Patria´´, el presidente de la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, Diosdado Cabello Rondón, plantea la evolución de este proyecto de nación que rompe con los 40 años del pacto de punto fijo (tiempo en que los dos partidos burgueses AD y Copei se repartieron el poder); y hoy se concreta en este plan ideado por Chávez.
El Comandante Hugo Chávez Frías dio a conocer el Programa de la Patria 2013-2019 el 11 de junio de 2012, anunciando la carta estratégica que guiará al pueblo venezolano por la ruta de la transición al socialismo del siglo XXI, el cual se compone de cinco objetivos refrendados por el pueblo, los cuales son:
1- Defender, expandir y consolidar el bien más preciado que hemos reconquistado después de 200 años: la independencia nacional.
2- Continuar construyendo el socialismo bolivariano del siglo XXI, en Venezuela como alternativa al sistema destructivo y salvaje del capitalismo y con ello asegurar la “mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad´´ para nuestro pueblo.
3- Convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político dentro de la gran potencia de América Latina y el Caribe, que garanticen la conformación de una Zona de Paz en nuestra América.
4- Contribuir al desarrollo de una geopolítica internacional en la cual tome cuerpo un mundo multicéntrico y pluripolar que permita lograr el equilibrio del universo y garantizar la paz planetaria.
5- Preservar la vida en el planeta y salvar a la especie humana. 6
Estos puntos reflejan el carácter esencialmente humanista de la Revolución Bolivariana, teniendo sus directrices una extensión materializada en la implementación y puesta en práctica en Venezuela de amplios programas sociales, donde la salud, la educación y la satisfacción de las necesidades de la población juegan un papel primordial. También el Gobierno bolivariano impulsa la integración latinoamericana con la creación de mecanismos que brindan un nuevo contenido solidario a las relaciones internacionales, todo realizado en un ambiente de amistad desinteresada, confianza, respeto mutuo y una colaboración basada en la complementariedad y el humanismo.

Incentivar valores en nuestros jóvenes
En el Preuniversitario se observan manifestaciones de indolencia, insensibilidad y pérdida de valores. Corresponde a los profesores revertir esta situación, por eso es necesario un mayor acercamiento de los estudiantes a las personalidades históricas de América dignas de imitar, por la huella que pueden dejar en ellos y para desarrollar la sensibilidad y la espiritualidad. En este nivel se debe incentivar la creatividad y la confianza, partiendo de actividades en las que el estudiante pueda expresar opiniones, tomar decisiones, desplegar una resignificación, es decir, pensar con alternativas; con la finalidad de fortalecer una empatía histórica que desarrolle la imaginación, y la vinculación afectiva y humana, partiendo de un tema emblemático en el sistema de valores cubano y venezolano.
El profesor debe conocer los niveles de desempeño cognitivo de los estudiantes, para planificar actividades diferenciadas de autoaprendizaje y de aprendizaje compartido, con un enfoque personológico; confiando en las potencialidades educativas del estudio secuencial de la vida y obra de las personalidades destacadas; con vistas al incremento de la motivación, el pensamiento histórico y los valores; con el fin de lograr la cultura general integral a que se aspira.
En este momento de lucha frontal del pueblo venezolano contra la reacción burguesa y el imperialismo yanqui, se puede concluir ratificando el siguiente planteamiento de Armando Hart Dávalos:
“Tomemos con espíritu ecuménico, lo mejor de todos los pensadores que han exaltado el humanismo y la utopía universal del hombre y levantemos, frente al materialismo vulgar y ramplón, los valores éticos que necesita la humanidad hoy. Tomemos como punto de partida el pensamiento de Bolívar, Martí, Fidel y Chávez y podremos hallar las claves necesarias para enfrentar con éxito los colosales desafíos que tenemos por delante´´7

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Ley del Plan de la Patria, Proyecto Nacional Simón Bolívar, Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019.Caracas .Venezuela: Ed. William Lara; 2014.9-173.
2. Ley del Plan de la Patria, Proyecto Nacional Simón Bolívar, Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019.Caracas .Venezuela: Ed. William Lara; 2014. (Reverso de la cubierta).
3. Castro F. Quinto Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo. Marx Ahora.2003.16: 11p.
4. Ley del Plan de la Patria, Proyecto Nacional Simón Bolívar, Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019.Caracas .Venezuela: Ed. William Lara; 2014. 29p.
5. Disponible en: http://www.hagamos patria.org.ve
6. Ley del Plan de la Patria, Proyecto Nacional Simón Bolívar, Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019.Caracas .Venezuela: Ed. William Lara; 2014. 24-27.
7. Hart A. Con Bolívar, Martí, Fidel y Chávez: enfrentar los desafíos de hoy. Bohemia.septiembre.6; 18: 19p.

BIBLIOGRAFÍA
1. Chacón N. Martí Y Fidel en el código de ética del educador cubano. La Habana. Cuba: Pueblo y Educación; 2013.
2. Chávez H. El libro azul. Caracas. Venezuela: Correo del Orinoco; 2013.
3. Díaz F. De Barinas a Miraflores. Hugo Rafael Chávez Frías. La Habana. Cuba: Ciencias Sociales; 2012.
4. Lolo. O; De las biografías a la historia de la vida: el hombre común en la historia.Varona.2007.diciembre.45.
5. Martínez S. Cuba más allá de los sueños. Ciudad de la Habana. Cuba: José Martí; 2013.
6. Romero M. Didáctica desarrolladora de la historia. Ciudad de la Habana. Cuba: Pueblo y Educación; 2010.
7. Sánches G. Hugo Chávez y la resurrección de un pueblo. La Habana. Cuba: Ciencias Sociales; 2014.
8. Ubieta E. Venezuela Rebelde solidaridad vs dinero. Ciudad de la Habana. Cuba: Casa Editora Abril; 2006.

Etimología popular o asociativa, interesante evolución de las palabras.

Un sinfín de fenómenos y procesos nos dicen día a día que la Lengua es como una inmensa y misteriosa criatura, multicolor, vivísima e intrigante, que se alimenta de cada uno de sus hablantes, y con ellos y para ellos existe. No sé bien si eso suena a monstruo hollywoodense, ahora que lo pienso, pero lo seguro es que como hablantes somos protagonistas y creadores, y que los actos lingüísticos que llevamos a cabo como comunidad tienen la fuerza de crear nuevas palabras y modos, e incluso, de cambiar reglas, normas y tendencias. Es la Lengua nuestra hermosa obra de arte y herramienta colectivas.
Un ejemplo muy interesante de procesos lingüísticos que demuestran con claridad el impacto de los hablantes en la evolución lingüística es la etimología popular o asociativa. Es ese un procedimiento por el cual el hablante relaciona una palabra con otra que guarda alguna similitud o proximidad en su significado, y termina por cambiar fonológicamente el término en uso para hacerlo parecer al otro. Me explico con ejemplos: cuando escuchamos decir esparatrapo, en lugar de esparadrapo, como es “correcto”, el hablante ha asociado el significado de esa cinta para tapar heridas con el significado de la palabra trapo, puesto que alguna relación guardan, al ser esta de tela. Por causa de esa analogía se comienza a preferir esparatrapo, que es una palabra al parecer más motivada, más apegada a un contenido semántico claro, que esparadrapo, cuya etimología el hablante común desconoce.
De ese modo, cuando un número importante de usuarios de la Lengua comienza a preferir el uso de esta palabra producida por etimología popular, porque la sienten más transparente en su significado, a una que les parece simple convención lingüística, se crea tendencia, y si esta es muy sostenida en el uso, la palabra “original” puede evolucionar. Así, no sería raro que hallemos esparadrapo de repente aceptada como norma en nuestros diccionarios.
Al parecer también hay un proceso mental o cerebral que facilita que recordemos mejor aquellas palabras cuyos fonemas asociamos claramente a un significado que las que nos parecen gratuitas, arbitrarias, misteriosas, simple suceción convencional de sonidos. Pero eso ya es tema de un estudio multidisciplinario.
Lo ciero es que muchas de las palabras que hoy usamos provienen de ese interesantísimo juego por el que un hablante relacionó dos significados en su mente. Por ejemplo, cerrojo, antes solía ser verrojo, proveniente del latín verruculum, diminutivo de veru, que quería decir cierre, pero al ser relacionado cerrojo con el verbo cerrar, los hablantes comenzaron a preferir el uso de cerrojo, que sentían más claro en su significado que el término verrojo. Hoy día ya verrojo nos suena muy lejano, y no se nos ocurriría pensar en abandonar cerrojo para recuperarlo.
De esa misma manera ocurre con semáfaro, que aún no se registra como norma, pero se produce por la asociación de semáforo con faro o farol; canalones, en lugar de canelones, por asociarlo con canal; alicóptero suele sustituir a helicóptero, la norma aceptada, por la cercanía con el significado de ala o alas; ideosincracia suele decirse en lugar de idiosincrasia, por relacionarla con la palabra idea… Y así muchos casos de la supercreativa etimología popular o asociativa.
Nuestro profesor de Lexicología y Semántica solía poner el curioso ejemplo de una medicina rusa que se utilizó en nuestro país que se llamaba Kaoenterín. Los usuarios cubanos del español, con el humor que nos caracteriza, hacían sus asociaciones, y terminaban por cambiar el nombre al medicamento por medio de la etimología popular. Claro que aquí no me es posible reproducir la palabra resultante…
Anímese a añadir sus ejemplos de etimologías populares que conozca y, sobre todo, valore la riqueza de la Lengua y de sus usuarios, imaginativos y hasta poéticos. Siempre recuerde dejar en la puerta los prejuicios cuando de la Lengua se trata, pues lo que hoy nos parece escandaloso puede llegar a ser mañana una palabra muy querida y familiar.

Por Iris Oropesa Mecías

Aprendamos aún más

Inglaterra, Reino Unido Gran Bretaña no son sinónimos
Los tres nombres se refieren a entidades geográficas diferentes.
El nombre oficial de este país es Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, aunque lo habitual es utilizar su forma corta: Reino Unido.
Gran Bretaña no es sinónimo de Reino Unido; Gran Bretaña está formada por Inglaterra, Escocia y el País de Gales, mientras que el Reino Unido comprende Gran Bretaña e Irlanda del Norte; no resulta aconsejable, pues, utilizar Inglaterra o Gran Bretaña para referirse al Reino Unido.
Sin embargo, en algunos medios se emplean indiscriminadamente estos términos para aludir al Reino Unido: «Elecciones en Inglaterra, las más inciertas de la historia», «Los disturbios del pasado agosto en Inglaterra fueron los peores que haya visto el país en las últimas décadas» o «La economía de Gran Bretaña, al borde de la recesión».
En esos ejemplos, y si las elecciones, la crisis y los incidentes a los que se alude afectan al conjunto del país, lo adecuado habría sido escribir: «Elecciones en el Reino Unido, las más inciertas de la historia», «Los disturbios del pasado agosto en el Reino Unidos fueron los peores que haya visto el país en las últimas décadas» y «La economía británica, al borde de la recesión».
En lo que respecta al gentilicio, resulta más adecuado el término británico, que engloba a los ingleses, los escoceses, los galeses y los norirlandeses.

De apelativos y modos de tratamiento

UNA amiga amante del deporte, alegre, enérgica, se me quejaba al teléfono de una repentina crisis de identidad, que, además de por la edad, era provocada por las múltiples maneras en que la habían llamado en una de sus caminatas mañaneras. “Lo mismo he sido mima, que mi herma, que doña, tía, o pura, dependiendo de la cuadra por la que ande trotando. En la del pre de la esquina soy pura, con lo que me aumentan como 13 años y un par de libras, y dos cuadras más adelante, frente a la cooperativa de la construcción, soy mi vida, mi cielo, chula, en fin, ahí rejuvenezco.” Sorprendida de haber compartido la identidad de pura y niña en sí misma, me comenta sobre lo interesante de los apelativos, que pueden hacerte sentir de diversas maneras según las formas de tratamiento de quienes quieren llamar tu atención.
Es cierto. A veces nos puede alegrar el día que al preguntarnos la hora seamos para alguien “su cielo”, o “su sol” -lo cual pareciera rayar en un halagador fanatismo religioso- y, de igual modo, si tuvimos un día de mal humor, la tapa del pomo puede ser que alguien, para averiguar si la guagua ya pasó, te pregunte a ti, “tía”, ¿hace cuánto fue? Pero si emociones y sensaciones diversas generan en los apelados los diferentes modos de dirigirse a ellos, así mismo esas maneras de reclamar la escucha de alguien dice mucho de quien habla, de su modo de pensar y de actuar, y hasta de su actitud ética podría dejar alguna seña. Esa simple, pequeña palabra, que mucho suele pasar inadvertida, puede revelar incluso si nos sentimos bien o mal, alegres o desanimados, al dirigirnos a otros. Quien pide un favor a alguien desconocido y lo llama “su puro” no deja la misma impresión que quien apela al “compañero” o con el aún menos usado “señor”, aunque no necesariamente haya una mala intención en el primero, sino un uso inadecuado del registro, pues el ansia de acercar afectivamente al otro y la agudeza de motivar al favor desde el halago se percibe en ambas.
Interesantes matices imponen la situación comunicativa, el estado anímico, la intención del hablante, su psicología… Con escuchar un rato una discusión de pareja se notará una rica diversidad según los cambios de ánimo que imponen Cupido y Marte, y que llevan, por ejemplo, a mi amigo Cristian, a explicarle algo inicialmente a “su bebé”. Pero luego -cuando el bebé no entiende, lógicamente- apelará con el utilísimo “mija”, y diez minutos más tarde, ya en batalla a campo abierto, mi amigo puede llegar a vociferarle las explicaciones a una “mostra” –interesante y forzada feminización de monstruo, que hace pensar en mutaciones al estilo hollywoodense. O sea que, a razón de un nivel afectivo por minuto, la familiaridad y los votos matrimoniales van descendiendo hasta lo monstruoso, la amada nené se metamorfosea en criatura del infierno para la subjetividad de quien habla, y todo queda registrado allí, sin tener que acudir a palabras ni gestos mayores, en los modestísimos apelativos.(En casos como este se recomienda al lingüista o al testigo deslizarse cuidadosamente de la habitación con su listica de apelativos antes de ser enfocado por cualquiera de los monstruos).
¿Y cómo no pensar también que los modos de apelar cambian según la situación comunicativa, cuando otra de mis amigas podría tomarse por zoofílica si sus vecinos la escucharan llamando a su “tigre”, su “bestia” o a su “animal” en momentos algo “romanticones”? Igual se podría reflexionar —que no es lo mismo que tener un prejuicio de antemano- sobre las relaciones de poder y el pensamiento machista, o acerca de las evoluciones de la mentalidad, de la cultura y la sexualidad, cuando escuchamos a los muchachos cubanos llamar a sus amigos del mismo sexo como “papi”, a semejanza de los artistas boricuas de su preferencia. También con aires de otras culturas, según me cuenta mi amigo sanmiguelino, se empieza a usar el mexicano “mi carnal”, tal vez gracias a esas telenovelitas de la tierra azteca que tanto se consumen por ahí, y no se pierde en el tiempo el “brother” norteño. De tanto movimiento cultural, vida en dinamismo, cambio de pensamiento… nos pueden decir esas palabras humildes y tal vez poco atendidas por nosotros que son los apelativos.
De nuestra cultura nacional, rica, marcada en mucho por la sociabilidad que imponen la condición de isleños, nuestro proyecto social de colectivismo y todo lo que hace, según Rodríguez Rivera, que los cubanos piensen en sí mismos como un “nosotros”, suenan siempre cubanísimos y cercanos “mi hermano”, “ecobio”, “mi socio”, “monina”, “yunta”, el eterno “compadre” pasa sin deslucirse, y se enraiza en nuestra historia lingüística con aires de proximidad espiritual el ya patrimonial “asere”, que después de marcado con el tabú injusto del siempre enigmático conjunto de monos, ganó la Academia y sigue vigente por el tono de criollísimo afecto. También el ya menos usado “el mío” implicó durante mucho tiempo un sentido profundamente expresivo, y “este tu niño” gozó de simpática popularidad a la hora de llamar a otros, acaso desgajado felizmente del colorido personaje de una telenovela cubana.
Más colectivos, para dirigirnos a un grupo de cercanía marcada, llama mucho la atención e invita a recabar en su historia el uso de larga data de “caballero” -así, aparentemente en singular por la caída de la silbante final, pero manteniendo su marca de grupalidad. “Caballero”, y no “caballeros”, es simplemente, ustedes, cubanos como yo, cercanos a mi corazón. Por no entender eso cuando una vez invité a un grupo de amigas: “caballero, vamos a almorzar”, la estudiante inglesa inspeccionó toda el aula en busca del gentle man.
Tema largo para reflexión de lingüistas y hablantes es el de los apelativos. Tema que promete descubrir un mundo de historias, detalles de nuestros mestizajes, interesantes emociones y misterios del alma humana/cubana en brevísimas y poco percibidas palabras. Basta ahora con avivar el interés, y de paso con exhortar a que se halle el dominio lingüístico y el ánimo suficientes para crear normas propias, incluso en esto de las formas de tratamiento, a fin de sentirnos cómodos con el lenguaje y poder expresar los matices únicos de la personalidad. Por eso hay quien llama a todos como “amigo”, quien prefiere el cariñoso “mi negra”, y aquel que es inconfundible por apelar al otro como “mi chini”. Mis compañeras de confianza son para mí “ladies”, a mi amigo cercano le pregunto “¿Qué crees de este tema, buen hombre?”, y a los lectores cubanos se les puede decir, en sencilla y jaranera complicidad, “aquí se acabó este comentario, caballero”.

Iris Oropesa Mecías

Licenciada en Letras

 

De cuánta maldad hay en las “malas” palabras

Si llega el esposo en el momento en que no se está precisamente honrando los votos matrimoniales, si el palo de trapear cae justo en el dedo meñique a la velocidad de un auto fórmula I con turbo, si nos ponchan al último jugador cuando faltaba una empujada para empatar y las bases estaban llenas, si se va la luz a la mitad de la redacción de la tesis y no guardaste una copia de ese capítulo, si sorprende uno de esos truenos que te hacen creer en Dios mientras hablas por teléfono, si descubres de repente que se te quedó la llave dentro de la casa cuando saliste corriendo porque ya vas tarde al trabajo…. Seamos sinceros, todos sabemos exactamente qué tipo de palabritas vamos a soltar.  Es probable que ahora mismo, mientras leemos esto, estemos todos sintonizados con una misma expresión en mente, porque es esa y no otra la que nos salva en un momento de tensión tan grande. ¿Acaso no es ese el secreto de que la voz de los técnicos de futbol no se escuche en televisión? (¿Y no sabemos todos lo que dicen algunos  de ellos con apenas  leerles los labios cuando se quejan del árbitro?)
Las tan llevadas y traídas “malas” palabras son tema obligado si se trata de hablar de cosas interesantes del lenguaje (y parecer cool al mismo tiempo, como diría mi primo inglés). La eterna guerrita entre norma social y expresión de lo más visceral y humano, que podría o no irse a buscar por los laberintos de la dicotomía del alma y el cuerpo de Platón, o en el millón de preceptos filosóficos que ha versado sobre ese complejito nuestro de alcanzar lo ideal desde el barro cenagoso del que, según el Génesis, estamos hechos, es el meollo alrededor del cual, desde que el mundo es mundo, según mi abuela, las “malas” palabras han sido tratadas como los criminales nocturnos del lenguaje. Unas madres optan por prometer visitas del coco, ya un poco pasadas de moda, mientras otros siguen el viejo y rápido correctivo del sopapo, o en el estilo americano, le pagan un peso a un hermano cuando el otro suelta la dichosa palabreja, pero a fin de cuentas, tutti il mundi, como dijera mi primo italiano, cae en la trampa del tabú que rodea misteriosamente a las malas palabras. Todos las apedreamos y las enviamos a la hoguera con gesto de señoronas preciosistas y de inquisidores, todos le lanzamos la mirada de rayos láser al niño cuando la suelta, y todos coincidimos en condenarlas sin preguntarnos acaso el porqué de una cosa: por qué considerarlas, precisamente,  malas palabras.
A decir verdad, si entendemos por lo malo algo así como la unión de los villanos de Marvel con todos los demonios de las religiones occidentales y orientales, o simplemente lo no recomendable, entonces ya estaremos cometiendo pecado de juicio superficial contra las malas palabritas. Resulta que como todo en la lengua, y en la vida,  ellas tienen un porqué, y como con todo, podemos optar por criticar sin entender, o por entender antes de criticar.
Resulta que la existencia de estas expresiones disfemísticas responde a la necesidad de liberar en la oralidad una emoción profunda, estresante, muy positiva, o de sorpresa. En momentos en que una sensación nos abruma o nos alegra en exceso, es una necesidad para nuestra salud emocional e incluso física liberar esas emociones de modo rápido, y es ahí donde el ingenio colectivo del lenguaje nos ha hecho el inmenso favor  de fijar ciertas expresiones que se mantienen disponibles, con la estabilidad relativa de todo léxico, exclusivamente para cubrir esa necesidad humana, algo así como un cuerpo de guardia lingüístico para la emoción. La bondad de nuestros abuelos, tataratataratataraabuelos y ancestros, nos ha legado, tal vez no una casa en el Vedado o un carrito de churros rellenos, pero sí la creación colectiva de esas palabritas salvadoras que pasan y se renuevan de generación en generación, pues en todas las épocas y sociedades, hemos necesitado liberar emociones fuertes.
Las palabrejas malvadas varían según su momento, para no perder la expresividad, cuando se desgastan semánticamente. Así, probablemente podremos reírnos de lo que para nuestra abuela era un sacrilegio verbal y lo mismo pasará con nuestros nietos, que seguramente ya no verán en las “malas palabras” nuestras mucha “maldad”. Además hay una gran variedad. Las hay más humildes, de tono más ligero, que si se sueltan en el grupo de amigos en un juego de pelota no remueven el piso, y las hay reinas, las que son la nobleza de las malas palabras, las de sangre azul en su mundo, esas que combinan con todo tipo de cosas, se adaptan lo mismo a lo placentero que a lo negativo, e incluso, adquieren por igual significados alegres o maldicientes, por lo cual si alguien te comenta que se levantó @>!?ado…. uno sonríe sin saber si el amigo amaneció con mucha energía o si realmente se siente molesto por algo. (En tales casos basta con poner cara neutra y esperar a la siguiente frase, que nos dejará claro el sentido de la palabrilla en ese momento.)
También es curioso que algunas incluso se multiplican en las más ingeniosas derivaciones, al adquirir todo tipo de prefijos, sufijos y cualquierfijos que resultan en coloridas familias léxicas, algo así como las mamás malas palabras y su horda de hijitos y primitos revoltosos a la mano del hablante, por si la maldición es muy intensa y necesita un desahogo más prolongado, como le pasó a mi primo italiano cuando le dieron la noticia de que su ex novia estaba embarazada y creó él mismo una nueva familia de malas palabras en tres minutos (imaginárselo en italiano).  Para poner un ejemplo permisible con el modelo de otro lexema, a veces podríamos soltar maldiciones en racimo por derivación del tipo de: “¡Maldita guayaba, estoy enguayabado siempre, Guaya, guayaboncilla congelada, y recontraguayabenos enguayabenosos. Supermegacontrareguayabón frito, reguayaba guayabenucha con flecos! ¡Guayaaaaa!”  Seguramente después, el hablante respirará más aliviado, (si es que no había nadie oyendo fuera del baño público, claro).
Para resumir, al igual que ocurre con las interjecciones, las llamadas malas palabritas son muy necesarias y expresivas, y actúan como saludable válvula de escape, como un alivio que nos regala el lenguaje en momentos tensos o placenteros. Reconozcámosles entonces la bondad secreta, debajo de su disfraz de negativas, como a aquellos roqueros de los años 70, que detrás de sus maquillajes oscuros guardaban canciones de amor y desamor. Basta, como siempre recomiendan los conocedores de la lengua, con adecuarse a las situaciones y circunstancias en las que nos encontramos para hacer uso de esta o aquella expresión, de este o aquel registro. Basta con siempre estar al tanto del momento en que estamos situados, de la funcionalidad, de lo asertivo y sabios que seamos en el uso de nuestro léxico con respecto a la justa necesidad y a la lógica. Basta con respetar los espacios y momentos públicos, familiares, oficiales, etc., como buenos ciudadanos que somos, y con evitar conductas desagradables en momentos inapropiados, como esos que andan soltando las palabrejas a toda hora y en todo lugar, los que les ganan la mala fama de vulgares a las palabras cuando realmente la vulgaridad está en ellos mismos y en su falta de adecuación a la situación comunicativa.
Pero si somos honestos y justos, asumiremos una actitud sin hipocresías heredadas, así como mi tía Merlin, la mamá de mi primo francés, que cuando él le preguntó de niño si podía decir unas cuantas malas palabras le respondió que se encerrara en el baño y se desahogara, pero que afuera usara solo las “buenas”. Reconoceremos que las malas palabritas son capaces de canalizar esa parte irracional y urgente que junto a los ideales y cosas “altas”, nos conforman como un todo complejo, y entonces no les creeremos con los ojos cerrados a las normas excesivas que pretenden borrarlas de nuestro campo lingüístico -cosa imposible- o que prometen cocotazos incluso cuando las usamos por estrés verdadero, cocotazos que probablemente solo provocarán otra avalancha de guayabas, reguayabitos y 8%¿$ ?@?#+!

Autora: Lic. en Filología Iris Oropesa Mencía

Hoy cumple años Fidel. Desde este rinconcito del ciberespacio, le deseamos muchas FELICIDADES.

Crecimos con él. Lo oíamos hablar de igualdad, libertad, el valor del trabajo, la importancia del estudio y la superación, el internacionalismo; opinar de hechos históricos, de personajes, de héroes; arremeter contra el imperialismo y el capitalismo; criticar la corrupción, el despilfarro y otras cosas negativas; hablar de literatura, deporte, ciencia y técnica; analizar la vida del país e idear batallas sociales y económicas.

También lo vimos junto a su pueblo en Girón, las zafras, las escuelas, los hospitales, las microbrigadas, especialmente en el Contingente Blas Roca; en medio de un huracán, preocupado por la vida de las personas y por los daños materiales.

Con dolorosa emoción vivimos aquellos momentos, quizá los más difíciles para él; pero como un caguairán que es, sigue ahí, analizando las cosas tristes de este mundo, reconociendo a los buenos y las cosas nobles, trabajando para la producción de alimentos.

Hoy, puede sentirse un hombre feliz y realizado, porque sus deseos de justicia, libertad e integración se hacen realidad en Latinoamérica y el Caribe; porque nuestros profesionales dan su aporte solidario en muchos rincones del mundo, donde hacen falta y antes eran lugares olvidados; porque ahora muchos cubanos van a África a colaborar en paz y no a luchar contra el colonialismo y el apartheid, como lo hicieron desinteresadamente antes; porque Cuba es ejemplo de resistencia y dignidad en el mundo, por eso nos defiende mucha gente honesta y se abren vínculos comerciales y económicos con otras naciones sobre bases sólidas.

Y todo eso gracias a sus enseñanzas, su espíritu de sacrificio, su inteligencia, su lealtad a los principios, su ejemplo.

Pero como guerrillero que es, no se va a acomodar. La humanidad sigue amenazada: la guerra desatada en Gaza, las graves consecuencias del cambio climático, la crisis en los países capitalistas, las amenazas del imperio, las mentiras mediáticas…

Sus ideas son, en esta hora, trincheras.

Vocativos entre comas

Cuando aparece un vocativo después de palabras como gracias, felicidades, hola, adiós o bienvenido, se escribe siempre entre comas: «Gracias, maestro», en vez de «Gracias maestro».

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases en las que el vocativo no está entre comas: «Muchas gracias Putin por el asesinato de mi única hija», «Felicidades campeones» o «Adiós libro de papel; sé bienvenido libro electrónico», donde Putin, campeones, libro de papel y libro electrónico son vocativos.

En este sentido, la Ortografía de la lengua española señala que vocativo es «la palabra o grupo de palabras que se refieren al interlocutor y se emplean para llamarlo o dirigirse a él de forma explícita». Además, respecto a la puntuación, señala que «se escriben siempre entre comas, incluso cuando los enunciados son muy breves, como en estructuras del tipo No, señor; Sí, mujer».

Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «Muchas gracias, Putin, por el asesinato de mi única hija», «Felicidades, campeones» y «Adiós, libro de papel; sé bienvenido, libro electrónico».

Esto mismo afecta, por cierto, a los encabezamientos de cartas o mensajes electrónicos, en los que lo apropiado es escribir «Hola, Ana:», «Buenos días, compañeros:», en lugar de «Hola Ana:» o «Buenos días compañeros:», pues Ana y compañeros son en estos casos vocativos.

Distintas serían frases como «Quiero dar las gracias a Putin por el asesinato de mi única hija», «Felicidades a los campeones» y «Adiós al libro de papel, hola al libro electrónico», en las que el hablante no se dirige directamente a Putin, los campeones ni al libro, sino que los menciona en tercera persona. En ellas, estas mismas palabras dejan de ser vocativos y, por tanto, no se escriben entre comas.

Fuente: Fundeu