Carta poco conocida de Panchito Gómez Toro

Esta carta de Panchito Gómez Toro a su hermano Maximito llegó a nuestras manos en plena edición del dominical del 20 de enero. La compartimos con todos,  pues además de su belleza y demostración de amor entre dos hermanos, nos enseña de virtudes y gestos de nobleza,  que deben servir de ejemplo para todos,  en especial para nuestros jóvenes. Esperamos la disfruten, como lo hicimos nosotros.

 

Nueva York. Agosto 7 de 1896.
Sr. Máximo Gómez hijo,
Mi querido Maxito: Pensaba encontrar aquí cartas de papá, pero no tuve esa dicha, a pesar de haber llegado el día antes que yo Enrique Céspedes portador de cartas del campo rebelde. Él viene de Nuevitas, del norte del Camagüey, por donde salió César y papá estaba a la sazón (sic) en la provincia de Santiago de Cuba. Céspedes dice haberlo visto bien a su paso para esa zona.
Hablando con Hatton en Santo Domingo acerca de la disposición que pensaban tomar con la goleta Libertad, me dijo que te iba a dar orden de sacarla a tierra y ponerla bajo una enramada para conservarla. Tú puedes llamar a Álvarez y entregársela para que por contribución de los cubanos de ahí la saquen y contribuyan a Shade, y después poco a poco pueden pintarla y conservarla en buen estado.
Tú ahora te has quedado solo con una gran responsabilidad en la familia.
Desde donde quiera que esté me enorgulleceré si cumples con este deber hermoso como un hombre.
Cuando me escribas cuéntame detalladamente las condiciones pecuniarias de la familia. Mamá, cuando estuve allá me dijo que pensabas hacerte cargo de la cantina de la sociedad Esperanza: creo que eso te puede dejar algo. Y me dijo que te habían aumentado el sueldo a $ 80. Me alegré mucho.
Voy a darte un consejo: es más bonito y meritorio que al finalizar el mes lleves a mamá tu sueldo íntegro, y si para tus gastos particulares necesitas algo se lo pides después a mamá. Para esto procura ponerte al día en tu cuenta con la casa. Este consejo te lo agradecería yo a ti si me encontrara en tu situación, y por eso me atrevo a dártelo. Todo lo que la familia nuestra disfrute te lo deberá a ti, y yo me sentiré tan contento como si fuera yo quien mereciera esta honra.
Creo que tú entiendes el mundo como yo y tienes formada una idea de la verdadera grandeza. ¿Te acuerdas de Martí? ¡Qué grande era en las pequeñeces! Dice que «ningún nombre es grande para su ayuda de cámara» porque en la intimidad, cuando se conocen los hombres en los detalles, es cuan(do) se ven los defectos; y Martí, mientras más íntimamente se le trataba más grande se le encontraba.
Así debemos nosotros ser y nuestra línea de conducta igual en los distintos caminos por que nos lleve el deber. Una confesión que tú me hagas será paga con otra confesión. Dame tus ideas que las mías te las doy siempre. Nunca me he creído venido a la vida para gozar sino para sufrir. Yo no tendré más placer que ponerme a la puerta de los necesitados del mundo a servirles. Seamos hermanos hasta en eso.
Te amo mucho y quisiera verte muy alto siempre. Tú tienes derecho a morderme cuando yo intente caer, y como Martí, amaré también la mordida porque viene de tu grandeza.
Respecto a tus amores, recuerda lo que te dije siempre, no le des importancia a los ojos de mamá ni de nuestra familia así estarás tú por sobre el cariño de tu amada y podrás estudiarla bien.
Además estarás más libre del compromiso moral.
Lo que se quiere mucho se ha de tener muy guardado en el corazón, y muy callado.
Trabaja y sube. Muérdete las entrañas cuando el cuerpo mire desdeñoso la virtud seria, y ve con los ojos cerrados y las entrañas mordidas a la grandeza.
Y llévame siempre contigo a lo grande. Da el brazo, que lo has de tener fuerte a tu amigo.
Fco.  Gómez Toro

Be Sociable, Share!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*