El hablante integral

Nos place compartir con todos nuestros amigos este interesante texto, de nuestra compañera Iris Oropesa Mecías, filóloga recién llegada a nuestro departamento. Disfrútenlo.

Luis Enrique, profesor de Lexicología y Semántica de la escuela de Letras de La Habana, suele hacer una anécdota ya tradicional en sus clases. Cuenta con sonrisa pícara de cómo cambia su registro linguístico cuando conversa con sus amigos de infancia en una barriada de San Miguel del Padrón y deja de ser entonces el profe de Semántica para compartir con sus “yuntas” y “ecovios” de la infancia sin “despertar sospechas” de toda naturaleza.

Mi vecina Mayra, sin embargo, frustrada poetisa —que por suerte no tiene conexión ninguna a Internet—,  sostiene una lucha ardua con la lengua y consigo misma.  Se esfuerza tanto por mantener su conversación en lo que ella llama “un tono apropiado”, que se le puede oír presumiendo de su “propiedad” en todo tipo de situaciones y circunstancias. Para ella una celebración en el CDR deviene “alborozado convite”, el mercado nunca deja de ser “un recinto ferial” y la escuela de los hijos será en toda circunstancia “el centro educativo”. Por supuesto, más de una vez ha dejado un silencio incómodo luego de sus comentarios, esa indefinible sensación en sus oyentes de que algo en su “conversación apropiada” simplemente no es tan apropiado. Para los que la conocemos bien, por supuesto, sus desatinos lingüísticos son rasgos pintorescos de una interesantísima personalidad, pero no es muy bien recibida Mayra cuando debe ir a comprar viandas al agro, o renovar su contrato del gas, o a pedir una pizza en la cafetería de la esquina… Y tal vez resulte escandaloso a primera vista, sin embargo, podemos afirmar con seguridad que la actitud (lingüística) de mi querida vecina es la misma que asumen muchos de esos “malhablados” de los que tanto nos quejamos todos los días, personajillos que hacen de las llamadas malas palabras casi una muletilla en la conversación, y de las que echan mano sin distinción de casos, espacios, o pertinencia.

Resulta que ambos, Mayra, y nuestros archiconocidos malhablados, caen en el mismo error como hablantes: no diferenciar las situaciones comunicativas. Y en ese punto, resulta tan poco adecuado soltar una palabrota en una conversación común o un espacio público, como lamentarse de un golpe inesperado espetando que “tremebundo impacto ha perdido mi razón”. Actitudes como esa, sobre todo si quien lo intenta, de hecho, no logra alcanzar la competencia lingüística que pretende, devienen un patético esfuerzo que deja al hablante mal parado, y lo peor, suele afectar la comunicatividad, necesidad elemental de todo acto de habla. Lo que deberíamos buscar, de hecho, es comportarnos como lo que los lingüistas llaman hablantes integrales, o sea, ser sujetos capaces de reconocer las distintas situaciones comunicativas y de poseer el arsenal lingüístico adecuado para adaptarse a ellas. Mantener siempre un registro lingüístico formal o culto, lo mismo en una fiesta, en una reunión de trabajo, en clases, o mientras almorzamos con los amigos, no es muestra de las buenas maneras del hablante, sino, contrariamente a lo que muchos hemos creído alguna vez, denota precisamente lo opuesto. Seamos suficientemente educados como para intentar los más exquisitos ensayos literarios, si nos toca, para no quejarnos de la tardanza de la guagua con demasiada pasión, pero también, lo suficientemente modestos y lógicos para compartir en la barriada, en el sitio y el momento adecuado, como el profe Luis Enrique, con nuestros “yuntas” y “ecovios”, sin ningún tipo de prejuicios.

Recomendaciones de lectura sobre el tema: ficción, de Mario Benedetti: Lingüistas

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2 respuestas a “El hablante integral”

  1. Estimados compañeros :

    Magnífico artículo y muy apropiado en estos tiempos. Es una pena, como diría la canción de George Harrison, que no se publique en la edición de JR en papel.

    Debemos hablar según las circunstancias en que nos encontremos. Pueden imaginar : vivo en Guanabacoa y soy enemigo de las palabras soeces pero no puedo andarme con remilgos con algunos de mis vecinos, tengo que conversar parecido a su hablar o estoy ” liquidado “.

    Saludos y respetos / José

  2. avatar cubaidioma dice:

    José M. Calero. Muchas gracias por tu comentario, esperamos seguir recibiéndolos, siempre en espera de la retroalimentación que tanto nos ayuda. Un saludo desde Cubaidioma.

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