Expresiones populares vs. expresiones vulgares

Si ser vulgar es ser ordinario, corriente, común, chabacano, rústico, tosco,  grosero, bajo;  y ser popular: folclórico, sencillo, común, habitual, respetado, querido, admirado, entonces por qué identificar algunas expresiones vulgares como si fueran populares.

Son frases nacidas del pueblo las imágenes dar a luz y dar del cuerpo para referirse a parir y defecar, respectivamente, utilizadas por nuestras abuelitas porque estas palabras eran tabús en épocas anteriores.

Bautizar el pomo de refresco como pepino; el transporte público como camello o acordeón, forma parte de la gracia y el ingenio de la gente.

Cuánta inteligencia y experiencia hay en los refranes populares, que no son más que sentencias o dichos que enseñan o aconsejan algo. Son expresión de nuestra ancestral sabiduría popular, basada en la experiencia y la observación. Por eso aluden constantemente a la vida, al trabajo y a las costumbres. Generalmente reflejan hechos y situaciones totalmente aplicables a la actualidad, aunque, a veces, se refieren a antiguas creencias y formas de pensar hoy obsoletas. Usamos en nuestro andar diario refranes como: A buen entendedor, pocas palabras; A caballo regalado, no se le mira el colmillo; Al pan, pan, y al vino, vino; Aprendiz de mucho, maestro de nada; Cría cuervos y te sacarán los ojos; A río revuelto, ganancia de pescador.

El lenguaje vulgar puede estar relacionado con personas sin cultura o sin instrucción; pero el obsceno jamás debe tildarse de popular. Así como hay personas sin instrucción que no son groseras, hay estudiadas que sí lo son. Todo depende de su educación formal.

Al pueblo pertenecemos todos y el lenguaje popular nace de la sabiduría, de las ocurrencias, de la imaginación y de la misma vida.

Be Sociable, Share!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*