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Acerca de cubaidioma

Este blog representa a los correctores del periódico Juventud Rebelde, diario de la Juventud Cubana, y se creó en aras de ampliar y profundizar en el uso de nuestro rico idioma español. Pretendemos retroalimentarnos de todo lo que nos aporte calidad y frescura en el uso de nuestra lengua para realizar nuestro trabajo cada día mejor.

D iferencia entre con que, con qué y conque,

Con que equivale a con el cual, con la cual; con qué se usa para preguntar, y conque tiene valor consecutivo, tal como indica el Diccionario panhispánico de dudas, equivalente a así que.

La locución con que está constituida por la preposición con y el relativo que: «Esa es el arma con que dispararon al taxista». En estos casos también se puede intercalar el artículo entre la preposición con y el relativo que: «Esa es el arma con la que dispararon al taxista». Cuando se construye con la preposición con y la conjunción que, no se intercala ningún artículo, como en «Para llevar a cabo el proyecto basta con que el director lo apruebe».

La forma con qué está constituida por la preposición con y el interrogativo o exclamativo qué (este qué siempre es tónico y lleva tilde).  Puede aparecer tanto en oraciones interrogativas o exclamativas directas como en oraciones interrogativas o exclamativas indirectas. Directas: «¿Con qué se escribió este texto?», «¿Con qué votos cuenta el partido?» o «¡Con qué paciencia trataba al público!». Indirectas: «No sé con qué se escribió este texto» o «Me pregunto con qué votos cuenta el partido».

Obsérvese que en las oraciones interrogativas o exclamativas indirectas no aparecen los signos de interrogación o exclamación, frente a lo que ocurre con las oraciones interrogativas o exclamativas directas.

Conque es una conjunción ilativa y es palabra átona. Equivale a así que, por tanto, por consiguiente: «Ya se resolvió la situación del equipo; conque ahora todos estaremos más tranquilos».

En términos generales, la locución con que puede reemplazarse por con el cual, con la cual y sus plurales; con qué se utiliza en las preguntas y exclamaciones y conque expresa consecuencia, y puede reemplazarse por así que.

Puntos suspensivos, claves para un uso adecuado

Recomendación urgente del día

Ante las dudas que se plantean a menudo respecto al uso de los puntos suspensivos, a continuación se ofrece un decálogo sobre las normas ortográficas de este signo de puntuación:

1. Los puntos suspensivos son tres y nada más que tres, aunque en las ortografías académicas antiguas este signo estuviera formado por un número indefinido de puntos.

2. Cuando los puntos suspensivos coinciden con el final de la frase, no se añade el punto de cierre (siguen siendo tres) y la siguiente palabra, al pertenecer a una oración distinta, se escribirá con mayúscula: «Este fin de semana iremos a… Mírame, que estoy hablando contigo»; mientras que se escribirá minúscula si continúa la oración precedente: «Este fin de semana iremos… ¡a casa de los primos!».

3. La palabra posterior a unos puntos suspensivos va separada de estos por un espacio, mientras que la palabra precedente va pegada: «La sorpresa de público y crítica ha sido… Ocho apellidos vascos», y no «La sorpresa de público y crítica ha sido …Ocho apellidos vascos».

4. Después de los puntos suspensivos puede o no haber otro signo de puntuación posterior (salvo el punto), que de existir nunca se coloca antes de los puntos suspensivos: «Me encantaría ir…, pero no creo que vaya a poder», donde no habría sido adecuado «Me encantaría ir,… pero no creo que vaya a poder».

5. Las oraciones con puntos suspensivos se puntúan igual que si estos no aparecieran, esto es, en «Me encantaría ir…, pero no creo que vaya a poder» se escribe la misma coma que si no hubiese puntos suspensivos, y en «Se observa un aumento de turistas franceses, italianos, alemanes…: crece el turismo de habitantes europeos, en resumen», se emplean los dos puntos característicos para introducir la conclusión de lo antedicho.

6. Los puntos suspensivos no se escriben antes ni después de etcétera ni de su abreviatura etc., pues dicha combinación resulta redundante.

Fuente: Fundeu

Coincidencias históricas

Algo significativo para la historia es que un CUBANO y un ARGENTINO hayan llegado a este mundo un 14 de junio, en siglos diferentes, y que entre ellos coincidan muchas cosas.
Antonio Maceo Grajales, el Titán de Bronce, nació en 1845. Cubano de pura cepa entregó su vida a la causa libertadora de su Patria. Peleó contra el colonialismo español en las guerras del 68 y del 95. Con la Protesta de Baraguá puso en alto la dignidad y el espíritu de resistencia del pueblo cubano al no aceptar una paz sin independencia.
Ernesto Che Guevara, el Guerrillero Heroico, nació en 1928. Un argentino que se unió a la expedición del Granma en México, para luchar en Cuba contra una dictadura que respondía a los intereses del Gobierno de EE.UU. e iniciar así su andar hacia la libertad de los oprimidos.
Incuestionables estrategas militares.
En 1895, el Lugarteniente General del Ejército Libertador, y en 1958, el Comandante del Ejército Rebelde, llevaron a cabo -y con éxito- la invasión a Occidente, en condiciones extremadamente difíciles y contra tropas muy superiores en armamentos y sustentos.
La primera, considerada por muchos especialistas y militares de la época como el hecho de armas más audaz de la centuria, inspiró a Fidel, 63 años después, a repetir la hazaña con dos columnas del Ejército Rebelde. La batalla librada en la ciudad de Santa Clara y el descarrilamiento del tren blindado, dirigidos por el Che, resultaron decisivos para la caída del régimen de Batista. Si la del siglo XIX cubrió de gloria a los patriotas cubanos y demostró al mundo la verdadera causa por la cual combatieron durante tres decenios, la del XX profundizaba en la conciencia revolucionaria de los cubanos, unificaba a los combatientes y corroboraba la certeza del pensamiento estratégico-militar del líder de la Revolución.
En el campo de batalla, tanto Maceo como el Che fueron de los más temidos por el enemigo. Uno buen jinete y diestro en el esgrima del machete y en la defensa personal. El otro, a quien ni el asma hizo flaquear su carácter, su deber ni su espíritu quijotesco. Prestigio, ímpetu, bravura, intransigencia, valentía, coraje, inteligencia, disciplina, sentido de la responsabilidad y lealtad protagonizaron cada escenario de sus hazañas militares.
Si Antonio Maceo fue el cubano más conocido en América Latina, en la segunda mitad del siglo XIX, y, como dijera nuestro José Martí, tenía tanta fuerza en la mente como en el brazo; la imagen del Che es hoy bandera de lucha que está presente en cada causa justa que se defiende en cualquier rincón de este mundo. El triunfo de la Revolución Cubana le dio la oportunidad de mostrar también sus dotes de estadista y dirigente político, de constructor de la nueva sociedad, basado siempre en el ejemplo personal y la autoridad moral.
El hijo natural de Rosario revivió en las selvas del Congo y en suelo boliviano, los sentimientos antirracista, latinoamericanista, internacionalista y antiimperialista, del hijo de Santiago de Cuba al manifestar que: “Cuando Cuba sea independiente solicitaré al Gobierno constituya permiso para hacer la libertad de Puerto Rico, pues no me gustaría entregar la espada dejando esclava esa porción de América…”.
Fecha que compromete.
Hoy, el imperialismo nos amenaza. Cuba es víctima de manipulación y tergiversación, sufre la maquinaria mediática más poderosa de todos los tiempos: No se habla de nuestros éxitos en medio de un férreo bloqueo económico, financiero y comercial de más de 50 años; de los miles de colaboradores cubanos que por todo el mundo salvan vidas o enseñan a leer y escribir; de las muestras de solidaridad y de respeto de muchas personas honestas del planeta. Se desacredita al Comandante en Jefe Fidel Castro, a él que ha puesto a este pequeño archipiélago en el eslabón más alto de la dignidad humana. Se apoyan actividades subversivas para desestabilizar el país, como la red ilegal ZunZuneo, y, sin embargo, nos bloquea el 60 por ciento de los servicios en la Web. Se protege a grupos violentos en las mismas calles de Miami, como a Luis Posada Carriles, quien organizó el derribo de un vuelo de Cubana de Aviación en pleno viaje, entre otras acciones terroristas.
En el mundo crece la crisis capitalista, mandan las transnacionales, se imponen las guerras y las intervenciones para adueñarse de los recursos naturales y ejercer la hegemonía política y económica, se desestabilizan Gobiernos democráticos, se violan los derechos humanos, se pierden los empleos y el derecho a la salud, la educación y la cultura; el deporte se monopoliza.
En el siglo XXI, el imperialismo sigue siendo el mismo; pero el mundo ha cambiado. En América Latina se consolida una verdadera unidad y solidaridad entre los pueblos, una evidente voluntad de progreso social y económico, un sincero deseo de justicia e igualdad, un inquebrantable sentimiento antiimperialista, una auténtica disposición a mantener relaciones de colaboración y respeto con todas las naciones, y especialmente con las del Tercer Mundo.
Por eso es que no podemos renunciar al Hombre Nuevo, a ese que el Che llamó el hombre del siglo XXI: “…Su gran sensibilidad ante todos los problemas; su sensibilidad frente a la injusticia; su espíritu inconforme cada vez que surge algo que está mal, lo haya dicho quien lo haya dicho; plantearse todo lo que no se entienda; discutir y pedir aclaraciones de lo que no esté claro; declararle la guerra al formalismo, a todos los tipos de formalismo; estar siempre abiertos a recibir las nuevas experiencias, para conformar la gran experiencia de la humanidad, que lleva muchos años avanzando por la senda del socialismo, a las condiciones concretas de nuestro país, a las realidades que existen en Cuba; y pensar, todos y cada uno, cómo ir cambiando la realidad, cómo ir mejorándola” 1.

El Hombre del siglo XXI no es una utopía
El Hombre Nuevo nace de la obra inspiradora del eterno Comandante Hugo Chávez: la Revolución Bolivariana, una Revolución radical, humana e integracionista, atacada sin tregua con campañas desestabilizadoras por la oposición, que con su ambición de poder no tolera los logros económicos y sociales del Gobierno encabezado por Nicolás Maduro, ni el respaldo popular y masivo, ni la unidad, ni una fuerza militar identificada con su pueblo, y sigue ahí enfrentándose con inteligencia y fuerza.
El Hombre Nuevo se forma con el ejemplo de valentía, dignidad y resistencia de los Cinco Héroes Cubanos. Hay que tratar de llegar por los medios posibles a todos los hogares, para que se conozca que todavía quedan tres cubanos presos en Estados Unidos porque defendían la tranquilidad de las familias cubanas al monitorear a grupos en Miami que cometían actos terroristas contra su Patria y que el Gobierno de ese país lo permitía.2
El cubano de hoy ha de continuar trabajando y mejorando nuestro proyecto social, con sentido del deber y responsabilidad; ha de combatir cualquier manifestación de egoísmo y corrupción; ha “de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo” 3, para que germinen valores, sentimientos y principios que defiendan un mundo de paz, bienestar e igualdad para todos. En esta hora está el mañana.

1 Discurso en ocasión del segundo aniversario de la integración del movimiento juvenil cubano ante  los miembros de la Unión de Jóvenes Comunistas.
2 Precisamente en este mes también cumplieron años Gerardo, el día 3, y Ramón, el 9, quien el 2 de junio cumplió 22 años de casado con Elizabeth.
3 Carta de despedida del Che a sus hijos.

Autora: Lic. Camila Martínez Fernández

Uso y abuso de la preposición DESDE

En ocasiones, se hace un uso abusivo de la preposición desde para indicar mera ubicación, y no origen, y se relega en, que es la más adecuada para estos casos.

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como «Más de 400 jóvenes europeos analizan desde Berlín las consecuencias de…», «Desde el Gobierno se insiste en que no hay argumentos para…» o «Desde Zarzuela aseguran que no prescindirán de…».

Según el Diccionario académico, desde indica origen (‘denota el punto, en tiempo o lugar, de que procede, se origina o ha de empezar a contarse una cosa, un hecho o una distancia’%

Obras de arte citadas por su autor, en mayúscula y sin resalte

Recomendación urgente del día

Cuando el nombre de un artista se aplica a sus obras de creación, se mantiene la mayúscula y no son necesarias cursivas ni comillas: un Van Gogh, un Mondrian, dos Picassos…

Sin embargo, en los medios de comunicación es habitual encontrar frases como «Hacienda descubre un ‘van gogh’ en la caja de seguridad de un defraudador», «Un ‘mondrian’ que quiere ser el más caro del mundo» o «Los multimillonarios chinos, adictos a los ‘picassos’, los ‘dalís’ y los ‘mirós’».

Aunque en estos casos funcionan como sustantivos comunes, la Ortografía de la lengua española señala que «Cuando el nombre de un autor, sea completo, sea solo el apellido, se utiliza para designar cada una de sus obras, debe mantenerse la mayúscula del antropónimo». En los ejemplos con que se ilustra esta norma, no se emplea resalte tipográfico alguno.

Así pues, en las frases anteriores habría sido preferible escribir «Hacienda descubre un Van Gogh en la caja de seguridad de un defraudador», «Un Mondrian que quiere ser el más caro del mundo» o «Los multimillonarios chinos, adictos a los Picassos, los Dalís y los Mirós».

Fuente: Fundeu

Interrogación y exclamación. Uso de los signos ortográficos

Ante las dudas que se plantean a menudo con respecto a los signos de interrogación y exclamación, así como acerca del empleo de las mayúsculas en las preguntas e interjecciones, se ofrece una serie de claves sobre su ortografía:

1. En español las preguntas directas y las exclamaciones requieren dos signos: el de apertura y el de cierre. Se considera falta de ortografía omitir el signo de apertura, aunque sí es válido escribir solo el de cierre entre paréntesis para mostrar extrañeza «(?)» y sorpresa «(!)».

2. La pregunta o la interjección puede ir seguida de otro signo de puntuación: «La ciencia y la técnica, ¿quién lo duda?, necesariamente progresan». Si no va seguida inmediatamente de otro signo porque coincide con el final de la oración, se sobrentiende que hay un punto, que no se escribe tras la interrogación o la exclamación de cierre: «¿Cuál es el futuro del juez en excedencia? La primera opción es convertirse en europarlamentario» (y no «… en excedencia?. La primera…»).

3. Las mayúsculas y las minúsculas son las que corresponden a la oración en la que está la pregunta. En particular, cuando el comienzo de esta no coincide con el de la frase, lo apropiado es la minúscula: «Siempre se plantea la misma duda: ¿qué comer?», «Pero ¿cuál es su futuro?».

4. Cuando se yuxtaponen varias preguntas, estas puede ir separadas por los signos de coma, punto y coma, punto o incluso dos puntos, según se considere más apropiado, aplicando la mayúscula y la minúscula como corresponda: «¿Cómo lo hizo? ¿Cuándo?», «¿Cómo lo hizo?; ¿cuándo?» o «¿Cómo lo hizo?, ¿cuándo?».

5. Por la misma razón, en citas directas se siguen las pautas ortográficas que les son propias: mayúscula inicial y punto tras las comillas (este ejemplo está en cursiva y no entrecomillado para que se vea la puntuación): El papa le preguntó: «¿Cómo está Cristina?».

6. Se pueden repetir los signos como énfasis, recurso que es habitual en la prensa deportiva: «¡¡¡Olé!!!». También se pueden combinar los de interrogación con los de exclamación: «¿¡Entró!?» o «¡¿Entró?!»; los signos de cierre han de ser simétricos con los de apertura, por lo que no son apropiadas las grafías «¡Olé!!!», ¿¡Entró?!» ni «¡¿Entró!?», aunque sí se considera válido abrir solo con exclamaciones y cerrar solo con interrogaciones o a la inversa: «¡¡Entró??», «¿¿Entró!!».

7. Se recuerda finalmente que la acentuación de las voces qué, cómo, cuál, dónde, cuándo, etc., depende de si tienen sentido interrogativo o exclamativo y no del mero hecho de que estén en un pregunta directa o una interjección: «¿Que ha perdido en la bolsa? Le explicamos en qué invertir ahora».

Fuente: Fundeu

Internet: claves para una mejor redacción

Con motivo del Día de Internet, que se celebra el 17 de mayo, repasamos algunos extranjerismos muy utilizados en internet que tienen alternativas en español, así como algunos términos que plantean dudas en cuanto a su escritura:

1. Cloud computing, en español, se denomina computación en nube.

2. Hacer clic, clicar y cliquear son tres formas adecuadas para indicar la presión o golpe que se hace con el ratón del computador, en lugar de la voz inglesa click.

3. Medios sociales es el equivalente recomendado a la expresión inglesa social media.

4. Anonimizar es un verbo correctamente formado para referirse a la acción de ocultar una identidad.

5. El prefijo ciber- se escribe unido a la palabra a la que acompaña: ciberataque, cibercomercio, etc.

6. SOPA, sigla de Stop Online Piracy Act, se escribe con mayúsculas y sin puntos.

7. Blogbloguero bloguear son términos adecuados en español.

8. Link tiene traducción: enlace o vínculo.

9. El plural de web es webs.

10. Usabilidad, que en diseño y programación es un atributo de calidad que evalúa la facilidad de uso de las webs, es un término adecuado y bien formado en español.

11. Banear, como la acción de restringir o bloquear el acceso de un usuario, puede traducirse por verbos como bloquearsuspenderprohibir o restringir.

12. Acechar, espiar, husmear o acosar son alternativas preferibles a stalkear.

13. La palabra inglesa password tiene como equivalente en español contraseña.

14. Bot es un acortamiento válido en español para referirse al ‘programa que recorre la red llevando a cabo tareas concretas, sobre todo creando índices de los contenidos de los sitios’.

15. El término wifi es válido y puede ser masculino o femenino: el wifi o la wifi.

16. Online puede traducirse por conectado, digital, electrónico, en internet o en línea.

17. Las puntocoms, en redonda, en una sola palabra y con plural terminado en s, es la forma adecuada de referirse a las empresas que desarrollan su actividad principal en internet.

18. Seminario web es una alternativa apropiada para el anglicismo webinar.

19. Emisión en directo o en continuo, según los casos, son alternativas válidas a streaming.

Transexual y Travesti no son lo mismo

Un transexual es una persona que se siente del sexo opuesto a aquel con el que ha nacido, mientras que un travesti es alguien que se viste con ropas del sexo contrario.

El Diccionario del estudiante, de la Real Academia Española, define transexual como una ‘persona que se siente del sexo opuesto, viste y se comporta en consecuencia y aspira a adquirir o ha adquirido los caracteres físicos correspondientes mediante tratamiento hormonal o intervención quirúrgica’.

Un travesti, de acuerdo con el mismo diccionario, es una ‘persona que, por inclinación natural o como parte de un espectáculo, se viste con ropas del sexo contrario’. El Diccionario del sexo y el erotismo, de Félix Rodríguez, precisa que se trata generalmente de hombres que se disfrazan y adoptan los ademanes del sexo contrario.

Ese mismo diccionario define transformista como el artista ‘que cambia de atuendo y adopta ademanes del sexo contrario en un espectáculo’ de modo que ‘se transforma’ en otra persona: ‘en un personaje al que imita o bien en otro de creación propia’.

El Diccionario panhispánico de dudas señala que son válidas tanto la forma aguda travestí, acorde con la pronunciación original en francés, como la llana travesti, que es la mayoritaria actualmente, y señala que, aunque menos, también se usa el término travestido. Añade que, aunque se emplea generalmente referida a hombres, es común en cuanto al género (un/una travesti).

La palabra transexual es, desde el punto de vista lingüístico, común en cuanto al género (el/la transexual). Las organizaciones defensoras de ese colectivo consideran que lo adecuado es referirse a los transexuales con el género correspondiente al sexo con el que se identifican. Así, para referirse a una persona nacida con sexo biológico masculino, pero que se siente mujer (haya pasado o no por un proceso de reasignación de género), lo apropiado es emplear el femenino, y viceversa.

Fuente: FUNDEU

Los jugadores se entrenan o entrenan

El verbo entrenar, con el significado de ‘ejercitarse para practicar una actividad, especialmente un deporte, puede construirse con el pronombre se («El jugador se entrenó con normalidad») o sin él («El jugador entrenó con normalidad»).

En los medios de comunicación es muy habitual encontrar frases como «Modric no entrenó con el resto del grupo», «Juan Carlos Navarro entrenó con normalidad» o «Thorpe entrenó y entrenó hasta que en agosto del año pasado una lesión de hombro lo obligó a retirarse definitivamente».

De acuerdo con el Diccionario panhispánico de dudasentrenar, como transitivo, es ‘preparar a personas o animales en una práctica, especialmente deportiva’, esto es, apunta a la labor que lleva a cabo un entrenador; mientras que resulta más adecuado escribir que los jugadores o los equipos se entrenan, con se.

No obstante, aunque recomienda mantener el uso distinto y especializado de estas dos formas verbales, esta misma obra considera admisible la forma sin el pronombre se y reconoce que su uso se va imponiendo en la actualidad.

Así pues, todos los ejemplos anteriores pueden considerarse válidos, si bien la Academia considera preferible escribir «Modric no se entrenó con el resto del grupo», «Juan Carlos Navarro se entrenó con normalidad» y «Thorpe se entrenó y se entrenó hasta que en agosto del año pasado una lesión de hombro lo obligó a retirarse definitivamente».

Fuente: Fundeu

Los nombres y sus secretos

¡Oh, la antroponimia!, minúscula pesadilla y hobbie de las madres primerizas, breve oportunidad de convertirnos en pequeños creadores, nuevo motivo de disputas con el esposo o la suegra, nombrar a nuestros futuros bebés. En el acto de nominar, con todo lo que psicológica, cultural, y hasta filosóficamente conlleva, se asumen actitudes lingüísticas muy interesantes. Según antropólogos, se tiende a elegir la referencia a elementos que funcionen como atributos positivos, como una especie de ritual que acerca al apelado a las propiedades positivas que su nombre-amuleto implica. Abundarán entonces los nombres parecidos a sus tiempos, a sus padres, a la serie televisiva de turno, a los dioses adorados en el panteón familiar, a las frustraciones de un progenitor, al libro que nos marcó en la adolescencia, o sabe Dios a cuántas cosas más.
Una cosa es cierta, y pocas veces se repara en ella: se sabe más de una cultura o de una comunidad lingüística por los nombres que da a sus hijos que por muchas otras actitudes. Así, nombrar las cosas, pero también a las personas, será un fiel testimonio de un momento histórico, de una etapa de la lengua.
En nuestro tiempo de colonia española, por ejemplo, los nombres de divinidades católicas inundaban los registros, evidenciando la primacía de una cultura “dominante” sobre otra “sometida”, pues no era muy común hallar a personas llamadas Oshún, Osaín o Yemayá, mucho menos con algún nombre indígena. Sin embargo, llovían los Miguel y los Gabriel, o aquellos de origen grecolatino como las Minerva y los Narciso. La resistencia, de cualquier modo, se evidenció no solo en hechos históricos y del arte, sino también en nombres que conjugaban los orígenes europeos con los elementos culturales de lo caribeño, lo africano o lo ya cubano, así, no era extraño hallar más tarde y hasta los días de hoy, a las sempiternas María de la Caridad, o las más actuales Yumisisleydis de la Caridad. En tiempos más cercanos, las influencias culturales de Norteamérica, y, si se quiere ser un poco más analíticos, hasta la tendencia globalizante y su consecuente deculturación, “florece” unas veces de modo más feliz que otras, en nombrecitos como los españolizados o libremente versionados de Mélanis (así, con tilde, “i” latina y “s”); Mélodi; Katherine (con frecuencia mencionando la “e” final); Brian, usualmente modificado a Brayan — la nostalgia por los Backstreet boys, por cierto, ha dejado unos cuantos Kevin y Brayan—, mientras el auge de una cultura protestante en el plano de lo religioso se evidencia, más allá de los estudios sociológicos de corrientes religiosas, en cientos de niños que hoy llevan nombres bíblicos como Elías, David, o un jovencito que hace poco conociera, cargando, por cierto, un atlántico peso sobre sus espaldas, al ser llamado nada menos que Pablo Mateo, ¡uff!
Andando el tiempo, junto a bebés de piel tostada y ojos claros, llegarían también las Katiuska y los Alexander, para dejar recuerdo de las relaciones con la URSS.
El experimentado lingüista cubano Sergio Valdés Bernal ha detectado en el Español de Cuba fuentes tan diversas como la árabe, la china, o la de origen indígena de las culturas prehispánicas de América en nuestro léxico en general, junto a otras más conocidas, así que no asombraría saber, a través de estudios rigurosos, académicamente pautados, de nombres que traen hasta nuestros días culturas aparentemente tan lejanas como las sajonas europeas -de ello parece dar fe mi amigo Rodian, orgulloso de la exclusividad de su nombre–, y tal vez no sería erróneo esperar con paciencia los efectos de la ola coreana más reciente… ¿deberíamos esperar por bebitos llamados King Trae Soon? Sería interesante pensar, de paso, en las diferencias de la antroponimia antes de la revolución tecnológica y comunicativa, cuando las culturas locales y nacionales eran más herméticas e identificables, y desde que el mundo es menos compartimentado y la aldea abre sus puertas al resto del planeta, a veces al precio de su propia tradición, todo lo cual queda registrado también allí, en los nombres.
También se deja evidencia en las tendencias antroponímicas de los niveles de educación e instrucción, pues no son poco conocidos los casos en que, por falta de información, se ha nombrado a los pequeños con nombres de marcas comerciales como Toyota, o con términos no conocidos de otras lenguas, como Meybi, deformación por etimología popular de “maybe”: “quizás” en Inglés…
No sería posible abarcar de un vistazo todo cuanto nutre nuestra antroponimia y cuánto aporta ella a la vez, humilde receptáculo de nuestras culturas y experiencias. Nuestros descendientes, y nosotros en nuestro momento, llevamos la identidad cultural y las especificidades de nuestra historia personal, familiar, colectiva, como ciudadanos de nuestro pedacito y del mundo, también en nuestros nombres, granos de maíz en los que cabe todo un universo. Lección de humildad de la Lengua, sin embargo, no evidenciamos mucho por separado, ¡ah!, pero cuánto dice de la cultura cubana hallar, en el cúmulo multicolor de miles de nombres, el mágico crisol de la antroponimia, revelando nuestro camino individual y a la vez el trayecto común, mucho más sutilmente que libros de historia o estudios antropológicos, las pequeñas piezas de los nombres mostrarán el rompecabezas de nuestro carácter mestizo.
Y si miles de años en el futuro, alguna vida inteligente hallara, en una bitácora, el resto de la raza humana para reconstruir nuestra historia, estarían allí, entre los monumentos literarios y artísticos, entre el patrimonio objetual y las fórmulas einstenianas, con toda dignidad, un registro de nuestros nombres.

Curiosidad:
Algunos nombrecitos raros de Cuba, para pensar y reír: Santoral Aldorso, Usnavy (o sea, U.S. Navy, marina de los Estados Unidos), Yotuel (yo tú él), January (enero), Danger (peligro)…  Anímese a comentarnos otros.

Autora: Iris Oropesa Mecías. Filóloga.