Hoy cumple años Fidel. Desde este rinconcito del ciberespacio, le deseamos muchas FELICIDADES.

Crecimos con él. Lo oíamos hablar de igualdad, libertad, el valor del trabajo, la importancia del estudio y la superación, el internacionalismo; opinar de hechos históricos, de personajes, de héroes; arremeter contra el imperialismo y el capitalismo; criticar la corrupción, el despilfarro y otras cosas negativas; hablar de literatura, deporte, ciencia y técnica; analizar la vida del país e idear batallas sociales y económicas.

También lo vimos junto a su pueblo en Girón, las zafras, las escuelas, los hospitales, las microbrigadas, especialmente en el Contingente Blas Roca; en medio de un huracán, preocupado por la vida de las personas y por los daños materiales.

Con dolorosa emoción vivimos aquellos momentos, quizá los más difíciles para él; pero como un caguairán que es, sigue ahí, analizando las cosas tristes de este mundo, reconociendo a los buenos y las cosas nobles, trabajando para la producción de alimentos.

Hoy, puede sentirse un hombre feliz y realizado, porque sus deseos de justicia, libertad e integración se hacen realidad en Latinoamérica y el Caribe; porque nuestros profesionales dan su aporte solidario en muchos rincones del mundo, donde hacen falta y antes eran lugares olvidados; porque ahora muchos cubanos van a África a colaborar en paz y no a luchar contra el colonialismo y el apartheid, como lo hicieron desinteresadamente antes; porque Cuba es ejemplo de resistencia y dignidad en el mundo, por eso nos defiende mucha gente honesta y se abren vínculos comerciales y económicos con otras naciones sobre bases sólidas.

Y todo eso gracias a sus enseñanzas, su espíritu de sacrificio, su inteligencia, su lealtad a los principios, su ejemplo.

Pero como guerrillero que es, no se va a acomodar. La humanidad sigue amenazada: la guerra desatada en Gaza, las graves consecuencias del cambio climático, la crisis en los países capitalistas, las amenazas del imperio, las mentiras mediáticas…

Sus ideas son, en esta hora, trincheras.

Vocativos entre comas

Cuando aparece un vocativo después de palabras como gracias, felicidades, hola, adiós o bienvenido, se escribe siempre entre comas: «Gracias, maestro», en vez de «Gracias maestro».

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases en las que el vocativo no está entre comas: «Muchas gracias Putin por el asesinato de mi única hija», «Felicidades campeones» o «Adiós libro de papel; sé bienvenido libro electrónico», donde Putin, campeones, libro de papel y libro electrónico son vocativos.

En este sentido, la Ortografía de la lengua española señala que vocativo es «la palabra o grupo de palabras que se refieren al interlocutor y se emplean para llamarlo o dirigirse a él de forma explícita». Además, respecto a la puntuación, señala que «se escriben siempre entre comas, incluso cuando los enunciados son muy breves, como en estructuras del tipo No, señor; Sí, mujer».

Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «Muchas gracias, Putin, por el asesinato de mi única hija», «Felicidades, campeones» y «Adiós, libro de papel; sé bienvenido, libro electrónico».

Esto mismo afecta, por cierto, a los encabezamientos de cartas o mensajes electrónicos, en los que lo apropiado es escribir «Hola, Ana:», «Buenos días, compañeros:», en lugar de «Hola Ana:» o «Buenos días compañeros:», pues Ana y compañeros son en estos casos vocativos.

Distintas serían frases como «Quiero dar las gracias a Putin por el asesinato de mi única hija», «Felicidades a los campeones» y «Adiós al libro de papel, hola al libro electrónico», en las que el hablante no se dirige directamente a Putin, los campeones ni al libro, sino que los menciona en tercera persona. En ellas, estas mismas palabras dejan de ser vocativos y, por tanto, no se escriben entre comas.

Fuente: Fundeu

Metáfora del habla: poesía de la calle

“Todos somos artistas y todos somos poetas”, eso me dijo mi amigo Joel cuando, afligidita como la damita de una novela radial, le confesé un día algunas de mis frustraciones. Bastó entonces la mirada y el gesto de consuelo para creerme su mentirilla piadosa, sobre todo porque por su carácter sarcástico y al parecer poco empático yo solía decirle  Doctor House, así que su intento de consolarme me valió el doble. Años después, enrolada ya en las locuras de la Literatura y la Lengua, los descubrimientos cotidianos me traían de nuevo a Doctor House –el mío- cuando ya él, en ausencia definitiva, no podía recordarme sus máximas. Las metáforas del habla popular que escuchaba y degustaba cada día en cualquier calle cubana me repitieron su principio, el recurso por el cual todos y cada uno de los mortales, somos, sepámoslo o no, poetas.
“La prueba era un clavo caliente”, “El ladrillo iba que chiflaba”, “Alemania va a partir el mundial”, “Tengo un hambre que rujo”, “Eres un batido de cactus”… En busca de diferenciarnos unos de otros, de asumirnos como parte de un grupo o una generación en específico, de sentir que no sucumbimos al olvido de lo masivo, donde perdemos el perfil personal, nos aferramos a la metáfora, reina del tropo poético; en busca de lanzarnos ilusoriamente a lo único dentro de lo mucho, tal y como los grandes artistas en su eterna búsqueda fáustica de inmortalidad, pero acaso con más inocencia y como por casualidad, estamos todos programados para nombrar cosas de modos ingeniosos al compararlas en nuestra mente con otros objetos de la realidad. La metáfora establece una semejanza por un rasgo específico entre dos objetos, así, le llamamos a uno con el nombre de otro que en algo nos resulta parecido, y mientras más compleja y precisa sea la comparación, más únicos nos sentimos como hablantes, más nos parece que escapamos del anonimato que imponen el colectivo y el paradigma de la Lengua. Así, alguien que nos resulta atractivo podrá ser desde “un bombón”, “un cake” o como oyera piropear hace unos días, “una empanadita de guayaba”, hasta “una piedra preciosa”, “una pistola de suspiros”, o “un mango llovido”. Si la prueba en la escuela fue difícil, uno podría ser, como desentrañara hace poco la lingüista Judit Águila, “un aprobado por la calva” o “un caído del balcón”, o podría también “doctorarse en décimo”, y el examen pasaría al recuerdo, como “el cañón final”, o “el pelotón de fusilamiento”.
Las metáforas no solo nos alejarán de lo repetido y desgastado, sino que además acercarán la lengua a nuestra subjetividad, a los matices que nuestros sentimientos o nuestra situación les imprimen a las palabras, parecerán satisfacernos más que las palabras comunes en la expresión de nuestro pensamiento, de modo que los de gusto culinario seguramente verán en la piropeada el deseado bombón, mientras mi amigo el amante de la física, seguirá descubriendo en su vecina la peluquera un “golpe de onda” o un “haz de rayos lumínicos iridiscentes”. (Sí, por si hay dudas, la vecina tenía extensiones de varios colores en el pelo).
Como si fuera poco, si la analogía nos queda realmente ingeniosa o resulta que coincide con el gusto popular o el de algún grupo específico, tendremos lo que en los hit parades musicales se llama “estar pegado” –otra expresión motivada por una metáfora- o sea, nuestro lexema metafórico podría convertirse en regla en nuestra comunidad de hablantes y pasar, aunque sea por un tiempo -estrella fugaz, cometa, cigarra, ilusión, suspiro…- a la Lengua, o al menos al habla general. Así sucedió con muchas metáforas lanzadas por cantantes en temas populares, o salidos de películas, por ejemplo, si uno de mis mejores amigos es “un yoda”, seguramente no será porque antes de la guerra de las galaxias existiera esa palabra, y si a la suegra de alguien le ofende que le digan “gallina vieja”, seguramente nos vendrá a la mente la canción de los Van van, que supo hacerse de una metáfora realmente muy lograda. Así, como comentaba un profe en sus clases, el maletín ya no es solo el equipaje del viaje para los cubanos desde que NG la banda lo convirtió en metáfora para el problema personal. De igual modo un Benjamín, es el niño chiquito, por analogía con el personaje bíblico, y una muela, sería este comentario si no se detiene pronto.
Las metáforas, pues, y la lengua en general, nos dan siempre la posibilidad que tal vez la vida y la vagancia nos robó, somos poetas, artistas. Sin el enredo de los paparazzis, sin salir en fotos con postura de pensadores de Rodin, y sin perder la modestia, producimos todos los días unas cuantas buenas metáforas que no quedan recogidas en ningún libro más allá del interesante y fugaz mundo de la oralidad. Así que piense en sus metáforas, base sus comparaciones en verdaderas semejanzas semánticas, pero imprímales de paso su personalidad, su sentimiento específico. Si a eso le añade saber adaptar siempre su registro a la situación en que se halla, entonces ya puede dejar de lamentarse por no haber sido creador: Usted es, todos los días, y de modo más humilde y puro, un Shakespeare, un as, un monstruo, un orfebre de la palabra, un tigre, un Homero, un aedo…

D iferencia entre con que, con qué y conque,

Con que equivale a con el cual, con la cual; con qué se usa para preguntar, y conque tiene valor consecutivo, tal como indica el Diccionario panhispánico de dudas, equivalente a así que.

La locución con que está constituida por la preposición con y el relativo que: «Esa es el arma con que dispararon al taxista». En estos casos también se puede intercalar el artículo entre la preposición con y el relativo que: «Esa es el arma con la que dispararon al taxista». Cuando se construye con la preposición con y la conjunción que, no se intercala ningún artículo, como en «Para llevar a cabo el proyecto basta con que el director lo apruebe».

La forma con qué está constituida por la preposición con y el interrogativo o exclamativo qué (este qué siempre es tónico y lleva tilde).  Puede aparecer tanto en oraciones interrogativas o exclamativas directas como en oraciones interrogativas o exclamativas indirectas. Directas: «¿Con qué se escribió este texto?», «¿Con qué votos cuenta el partido?» o «¡Con qué paciencia trataba al público!». Indirectas: «No sé con qué se escribió este texto» o «Me pregunto con qué votos cuenta el partido».

Obsérvese que en las oraciones interrogativas o exclamativas indirectas no aparecen los signos de interrogación o exclamación, frente a lo que ocurre con las oraciones interrogativas o exclamativas directas.

Conque es una conjunción ilativa y es palabra átona. Equivale a así que, por tanto, por consiguiente: «Ya se resolvió la situación del equipo; conque ahora todos estaremos más tranquilos».

En términos generales, la locución con que puede reemplazarse por con el cual, con la cual y sus plurales; con qué se utiliza en las preguntas y exclamaciones y conque expresa consecuencia, y puede reemplazarse por así que.

Puntos suspensivos, claves para un uso adecuado

Recomendación urgente del día

Ante las dudas que se plantean a menudo respecto al uso de los puntos suspensivos, a continuación se ofrece un decálogo sobre las normas ortográficas de este signo de puntuación:

1. Los puntos suspensivos son tres y nada más que tres, aunque en las ortografías académicas antiguas este signo estuviera formado por un número indefinido de puntos.

2. Cuando los puntos suspensivos coinciden con el final de la frase, no se añade el punto de cierre (siguen siendo tres) y la siguiente palabra, al pertenecer a una oración distinta, se escribirá con mayúscula: «Este fin de semana iremos a… Mírame, que estoy hablando contigo»; mientras que se escribirá minúscula si continúa la oración precedente: «Este fin de semana iremos… ¡a casa de los primos!».

3. La palabra posterior a unos puntos suspensivos va separada de estos por un espacio, mientras que la palabra precedente va pegada: «La sorpresa de público y crítica ha sido… Ocho apellidos vascos», y no «La sorpresa de público y crítica ha sido …Ocho apellidos vascos».

4. Después de los puntos suspensivos puede o no haber otro signo de puntuación posterior (salvo el punto), que de existir nunca se coloca antes de los puntos suspensivos: «Me encantaría ir…, pero no creo que vaya a poder», donde no habría sido adecuado «Me encantaría ir,… pero no creo que vaya a poder».

5. Las oraciones con puntos suspensivos se puntúan igual que si estos no aparecieran, esto es, en «Me encantaría ir…, pero no creo que vaya a poder» se escribe la misma coma que si no hubiese puntos suspensivos, y en «Se observa un aumento de turistas franceses, italianos, alemanes…: crece el turismo de habitantes europeos, en resumen», se emplean los dos puntos característicos para introducir la conclusión de lo antedicho.

6. Los puntos suspensivos no se escriben antes ni después de etcétera ni de su abreviatura etc., pues dicha combinación resulta redundante.

Fuente: Fundeu

Coincidencias históricas

Algo significativo para la historia es que un CUBANO y un ARGENTINO hayan llegado a este mundo un 14 de junio, en siglos diferentes, y que entre ellos coincidan muchas cosas.
Antonio Maceo Grajales, el Titán de Bronce, nació en 1845. Cubano de pura cepa entregó su vida a la causa libertadora de su Patria. Peleó contra el colonialismo español en las guerras del 68 y del 95. Con la Protesta de Baraguá puso en alto la dignidad y el espíritu de resistencia del pueblo cubano al no aceptar una paz sin independencia.
Ernesto Che Guevara, el Guerrillero Heroico, nació en 1928. Un argentino que se unió a la expedición del Granma en México, para luchar en Cuba contra una dictadura que respondía a los intereses del Gobierno de EE.UU. e iniciar así su andar hacia la libertad de los oprimidos.
Incuestionables estrategas militares.
En 1895, el Lugarteniente General del Ejército Libertador, y en 1958, el Comandante del Ejército Rebelde, llevaron a cabo -y con éxito- la invasión a Occidente, en condiciones extremadamente difíciles y contra tropas muy superiores en armamentos y sustentos.
La primera, considerada por muchos especialistas y militares de la época como el hecho de armas más audaz de la centuria, inspiró a Fidel, 63 años después, a repetir la hazaña con dos columnas del Ejército Rebelde. La batalla librada en la ciudad de Santa Clara y el descarrilamiento del tren blindado, dirigidos por el Che, resultaron decisivos para la caída del régimen de Batista. Si la del siglo XIX cubrió de gloria a los patriotas cubanos y demostró al mundo la verdadera causa por la cual combatieron durante tres decenios, la del XX profundizaba en la conciencia revolucionaria de los cubanos, unificaba a los combatientes y corroboraba la certeza del pensamiento estratégico-militar del líder de la Revolución.
En el campo de batalla, tanto Maceo como el Che fueron de los más temidos por el enemigo. Uno buen jinete y diestro en el esgrima del machete y en la defensa personal. El otro, a quien ni el asma hizo flaquear su carácter, su deber ni su espíritu quijotesco. Prestigio, ímpetu, bravura, intransigencia, valentía, coraje, inteligencia, disciplina, sentido de la responsabilidad y lealtad protagonizaron cada escenario de sus hazañas militares.
Si Antonio Maceo fue el cubano más conocido en América Latina, en la segunda mitad del siglo XIX, y, como dijera nuestro José Martí, tenía tanta fuerza en la mente como en el brazo; la imagen del Che es hoy bandera de lucha que está presente en cada causa justa que se defiende en cualquier rincón de este mundo. El triunfo de la Revolución Cubana le dio la oportunidad de mostrar también sus dotes de estadista y dirigente político, de constructor de la nueva sociedad, basado siempre en el ejemplo personal y la autoridad moral.
El hijo natural de Rosario revivió en las selvas del Congo y en suelo boliviano, los sentimientos antirracista, latinoamericanista, internacionalista y antiimperialista, del hijo de Santiago de Cuba al manifestar que: “Cuando Cuba sea independiente solicitaré al Gobierno constituya permiso para hacer la libertad de Puerto Rico, pues no me gustaría entregar la espada dejando esclava esa porción de América…”.
Fecha que compromete.
Hoy, el imperialismo nos amenaza. Cuba es víctima de manipulación y tergiversación, sufre la maquinaria mediática más poderosa de todos los tiempos: No se habla de nuestros éxitos en medio de un férreo bloqueo económico, financiero y comercial de más de 50 años; de los miles de colaboradores cubanos que por todo el mundo salvan vidas o enseñan a leer y escribir; de las muestras de solidaridad y de respeto de muchas personas honestas del planeta. Se desacredita al Comandante en Jefe Fidel Castro, a él que ha puesto a este pequeño archipiélago en el eslabón más alto de la dignidad humana. Se apoyan actividades subversivas para desestabilizar el país, como la red ilegal ZunZuneo, y, sin embargo, nos bloquea el 60 por ciento de los servicios en la Web. Se protege a grupos violentos en las mismas calles de Miami, como a Luis Posada Carriles, quien organizó el derribo de un vuelo de Cubana de Aviación en pleno viaje, entre otras acciones terroristas.
En el mundo crece la crisis capitalista, mandan las transnacionales, se imponen las guerras y las intervenciones para adueñarse de los recursos naturales y ejercer la hegemonía política y económica, se desestabilizan Gobiernos democráticos, se violan los derechos humanos, se pierden los empleos y el derecho a la salud, la educación y la cultura; el deporte se monopoliza.
En el siglo XXI, el imperialismo sigue siendo el mismo; pero el mundo ha cambiado. En América Latina se consolida una verdadera unidad y solidaridad entre los pueblos, una evidente voluntad de progreso social y económico, un sincero deseo de justicia e igualdad, un inquebrantable sentimiento antiimperialista, una auténtica disposición a mantener relaciones de colaboración y respeto con todas las naciones, y especialmente con las del Tercer Mundo.
Por eso es que no podemos renunciar al Hombre Nuevo, a ese que el Che llamó el hombre del siglo XXI: “…Su gran sensibilidad ante todos los problemas; su sensibilidad frente a la injusticia; su espíritu inconforme cada vez que surge algo que está mal, lo haya dicho quien lo haya dicho; plantearse todo lo que no se entienda; discutir y pedir aclaraciones de lo que no esté claro; declararle la guerra al formalismo, a todos los tipos de formalismo; estar siempre abiertos a recibir las nuevas experiencias, para conformar la gran experiencia de la humanidad, que lleva muchos años avanzando por la senda del socialismo, a las condiciones concretas de nuestro país, a las realidades que existen en Cuba; y pensar, todos y cada uno, cómo ir cambiando la realidad, cómo ir mejorándola” 1.

El Hombre del siglo XXI no es una utopía
El Hombre Nuevo nace de la obra inspiradora del eterno Comandante Hugo Chávez: la Revolución Bolivariana, una Revolución radical, humana e integracionista, atacada sin tregua con campañas desestabilizadoras por la oposición, que con su ambición de poder no tolera los logros económicos y sociales del Gobierno encabezado por Nicolás Maduro, ni el respaldo popular y masivo, ni la unidad, ni una fuerza militar identificada con su pueblo, y sigue ahí enfrentándose con inteligencia y fuerza.
El Hombre Nuevo se forma con el ejemplo de valentía, dignidad y resistencia de los Cinco Héroes Cubanos. Hay que tratar de llegar por los medios posibles a todos los hogares, para que se conozca que todavía quedan tres cubanos presos en Estados Unidos porque defendían la tranquilidad de las familias cubanas al monitorear a grupos en Miami que cometían actos terroristas contra su Patria y que el Gobierno de ese país lo permitía.2
El cubano de hoy ha de continuar trabajando y mejorando nuestro proyecto social, con sentido del deber y responsabilidad; ha de combatir cualquier manifestación de egoísmo y corrupción; ha “de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo” 3, para que germinen valores, sentimientos y principios que defiendan un mundo de paz, bienestar e igualdad para todos. En esta hora está el mañana.

1 Discurso en ocasión del segundo aniversario de la integración del movimiento juvenil cubano ante  los miembros de la Unión de Jóvenes Comunistas.
2 Precisamente en este mes también cumplieron años Gerardo, el día 3, y Ramón, el 9, quien el 2 de junio cumplió 22 años de casado con Elizabeth.
3 Carta de despedida del Che a sus hijos.

Autora: Lic. Camila Martínez Fernández

Uso y abuso de la preposición DESDE

En ocasiones, se hace un uso abusivo de la preposición desde para indicar mera ubicación, y no origen, y se relega en, que es la más adecuada para estos casos.

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como «Más de 400 jóvenes europeos analizan desde Berlín las consecuencias de…», «Desde el Gobierno se insiste en que no hay argumentos para…» o «Desde Zarzuela aseguran que no prescindirán de…».

Según el Diccionario académico, desde indica origen (‘denota el punto, en tiempo o lugar, de que procede, se origina o ha de empezar a contarse una cosa, un hecho o una distancia’%

Obras de arte citadas por su autor, en mayúscula y sin resalte

Recomendación urgente del día

Cuando el nombre de un artista se aplica a sus obras de creación, se mantiene la mayúscula y no son necesarias cursivas ni comillas: un Van Gogh, un Mondrian, dos Picassos…

Sin embargo, en los medios de comunicación es habitual encontrar frases como «Hacienda descubre un ‘van gogh’ en la caja de seguridad de un defraudador», «Un ‘mondrian’ que quiere ser el más caro del mundo» o «Los multimillonarios chinos, adictos a los ‘picassos’, los ‘dalís’ y los ‘mirós’».

Aunque en estos casos funcionan como sustantivos comunes, la Ortografía de la lengua española señala que «Cuando el nombre de un autor, sea completo, sea solo el apellido, se utiliza para designar cada una de sus obras, debe mantenerse la mayúscula del antropónimo». En los ejemplos con que se ilustra esta norma, no se emplea resalte tipográfico alguno.

Así pues, en las frases anteriores habría sido preferible escribir «Hacienda descubre un Van Gogh en la caja de seguridad de un defraudador», «Un Mondrian que quiere ser el más caro del mundo» o «Los multimillonarios chinos, adictos a los Picassos, los Dalís y los Mirós».

Fuente: Fundeu

Interrogación y exclamación. Uso de los signos ortográficos

Ante las dudas que se plantean a menudo con respecto a los signos de interrogación y exclamación, así como acerca del empleo de las mayúsculas en las preguntas e interjecciones, se ofrece una serie de claves sobre su ortografía:

1. En español las preguntas directas y las exclamaciones requieren dos signos: el de apertura y el de cierre. Se considera falta de ortografía omitir el signo de apertura, aunque sí es válido escribir solo el de cierre entre paréntesis para mostrar extrañeza «(?)» y sorpresa «(!)».

2. La pregunta o la interjección puede ir seguida de otro signo de puntuación: «La ciencia y la técnica, ¿quién lo duda?, necesariamente progresan». Si no va seguida inmediatamente de otro signo porque coincide con el final de la oración, se sobrentiende que hay un punto, que no se escribe tras la interrogación o la exclamación de cierre: «¿Cuál es el futuro del juez en excedencia? La primera opción es convertirse en europarlamentario» (y no «… en excedencia?. La primera…»).

3. Las mayúsculas y las minúsculas son las que corresponden a la oración en la que está la pregunta. En particular, cuando el comienzo de esta no coincide con el de la frase, lo apropiado es la minúscula: «Siempre se plantea la misma duda: ¿qué comer?», «Pero ¿cuál es su futuro?».

4. Cuando se yuxtaponen varias preguntas, estas puede ir separadas por los signos de coma, punto y coma, punto o incluso dos puntos, según se considere más apropiado, aplicando la mayúscula y la minúscula como corresponda: «¿Cómo lo hizo? ¿Cuándo?», «¿Cómo lo hizo?; ¿cuándo?» o «¿Cómo lo hizo?, ¿cuándo?».

5. Por la misma razón, en citas directas se siguen las pautas ortográficas que les son propias: mayúscula inicial y punto tras las comillas (este ejemplo está en cursiva y no entrecomillado para que se vea la puntuación): El papa le preguntó: «¿Cómo está Cristina?».

6. Se pueden repetir los signos como énfasis, recurso que es habitual en la prensa deportiva: «¡¡¡Olé!!!». También se pueden combinar los de interrogación con los de exclamación: «¿¡Entró!?» o «¡¿Entró?!»; los signos de cierre han de ser simétricos con los de apertura, por lo que no son apropiadas las grafías «¡Olé!!!», ¿¡Entró?!» ni «¡¿Entró!?», aunque sí se considera válido abrir solo con exclamaciones y cerrar solo con interrogaciones o a la inversa: «¡¡Entró??», «¿¿Entró!!».

7. Se recuerda finalmente que la acentuación de las voces qué, cómo, cuál, dónde, cuándo, etc., depende de si tienen sentido interrogativo o exclamativo y no del mero hecho de que estén en un pregunta directa o una interjección: «¿Que ha perdido en la bolsa? Le explicamos en qué invertir ahora».

Fuente: Fundeu

Internet: claves para una mejor redacción

Con motivo del Día de Internet, que se celebra el 17 de mayo, repasamos algunos extranjerismos muy utilizados en internet que tienen alternativas en español, así como algunos términos que plantean dudas en cuanto a su escritura:

1. Cloud computing, en español, se denomina computación en nube.

2. Hacer clic, clicar y cliquear son tres formas adecuadas para indicar la presión o golpe que se hace con el ratón del computador, en lugar de la voz inglesa click.

3. Medios sociales es el equivalente recomendado a la expresión inglesa social media.

4. Anonimizar es un verbo correctamente formado para referirse a la acción de ocultar una identidad.

5. El prefijo ciber- se escribe unido a la palabra a la que acompaña: ciberataque, cibercomercio, etc.

6. SOPA, sigla de Stop Online Piracy Act, se escribe con mayúsculas y sin puntos.

7. Blogbloguero bloguear son términos adecuados en español.

8. Link tiene traducción: enlace o vínculo.

9. El plural de web es webs.

10. Usabilidad, que en diseño y programación es un atributo de calidad que evalúa la facilidad de uso de las webs, es un término adecuado y bien formado en español.

11. Banear, como la acción de restringir o bloquear el acceso de un usuario, puede traducirse por verbos como bloquearsuspenderprohibir o restringir.

12. Acechar, espiar, husmear o acosar son alternativas preferibles a stalkear.

13. La palabra inglesa password tiene como equivalente en español contraseña.

14. Bot es un acortamiento válido en español para referirse al ‘programa que recorre la red llevando a cabo tareas concretas, sobre todo creando índices de los contenidos de los sitios’.

15. El término wifi es válido y puede ser masculino o femenino: el wifi o la wifi.

16. Online puede traducirse por conectado, digital, electrónico, en internet o en línea.

17. Las puntocoms, en redonda, en una sola palabra y con plural terminado en s, es la forma adecuada de referirse a las empresas que desarrollan su actividad principal en internet.

18. Seminario web es una alternativa apropiada para el anglicismo webinar.

19. Emisión en directo o en continuo, según los casos, son alternativas válidas a streaming.